Los científicos han determinado que el Nanotyrannus era una especie madura y diferente en lugar de un Tyrannosaurus rex juvenil. Un nuevo estudio analizó un pequeño hueso de la garganta del fósil original, revelando patrones de crecimiento que indican madurez. Los hallazgos, publicados en Science, desafían décadas de debate sobre la identidad del dinosaurio.
Un equipo dirigido por Christopher Griffin de la Universidad de Princeton examinó el cráneo holotipo del Nanotyrannus lancensis, conservado en el Museo de Historia Natural de Cleveland. Descubierto en 1942 e inicialmente clasificado como Gorgosaurus antes de ser renombrado en 1988, el cráneo incluía un hueso ceratobranquial preservado. La histología ósea mostró patrones de madurez, descartando que se tratara de un T. rex joven, el cual crecía hasta superar los 12 metros de largo en comparación con los aproximadamente 5,5 metros estimados para el Nanotyrannus. Ashley Poust, conservadora del Museo Estatal de la Universidad de Nebraska, declaró: 'El hueso hioides de este carnívoro de cuerpo pequeño mostró patrones de crecimiento que sugieren madurez o un estado cercano a ella. Esto nos permite mantener con seguridad el nombre Nanotyrannus'. Griffin añadió: 'Dado que este espécimen es maduro, esto demuestra definitivamente que el Nanotyrannus es distinto del Tyrannosaurus'. Los investigadores compararon el hueso hioides con los de avestruces, caimanes, lagartos y otros fósiles, validando el método para estudiar el crecimiento de los dinosaurios. Esto sigue a un artículo reciente en Nature sobre otro posible espécimen de Nanotyrannus proveniente de Montana. El descubrimiento implica que coexistieron múltiples grandes depredadores, lo que cambia la perspectiva sobre los ecosistemas del Cretácico Tardío. Poust señaló: 'Queda claro que al menos dos carnívoros de diferentes tamaños habitaban el mismo entorno, lo cual tiene grandes implicaciones para la ecología y la extinción de los dinosaurios'.