Fósiles extraordinarios de peces sin mandíbula de hace 518 millones de años sugieren que los vertebrados conocidos más antiguos del mundo poseían dos pares de ojos. Descubiertos en el suroeste de China, estas criaturas antiguas del período Cámbrico desafían nuestra comprensión de la visión animal temprana. Los investigadores proponen que este conjunto extra de ojos evolucionó hacia órganos modernos como la glándula pineal.
Hace más de quinientos millones de años, durante la explosión cámbrica de la vida hace unos 518 millones de años, peces sin mandíbula conocidos como myllokunmingids vagaban por antiguos mares. Fósiles de dos especies, desenterrados por Peiyun Cong de la Universidad de Yunnan en China y sus colegas entre 2019 y 2024 a orillas del lago Dianchi, preservan no solo huesos sino tejidos blandos, incluidos ojos. Estos especímenes de la biota de Chengjiang ofrecen una visión de los orígenes de los vertebrados. Bajo microscopía electrónica, los fósiles muestran un par de ojos laterales con melanosomas que contienen melanina e impresiones de lentes, junto con dos estructuras centrales más pequeñas que también parecen tener lentes. «Más impactante aún, hay también una impresión de lente en cada uno de los ojos laterales y en los ojos posicionados centralmente», dice Jakob Vinther de la Universidad de Bristol en el Reino Unido. El equipo interpreta estas como dos pares de ojos de tipo cámara, similares a los humanos, que permitían a los peces formar imágenes de su entorno, aunque con cuatro ojos en lugar de dos. Vinther explica que los ojos más grandes probablemente proporcionaban visión de alta resolución, mientras que los más pequeños ayudaban a detectar amenazas acercándose en las aguas cámbricas llenas de depredadores. «Probablemente podían ver objetos bastante bien, discerniendo su forma y cierto grado de tridimensionalidad», añade. «Probablemente también tenían una vista amplia de su entorno, algo así como estilo IMAX, gracias a sus cuatro ojos». Este descubrimiento se vincula con la anatomía moderna: los ojos centrales podrían haber evolucionado hacia el complejo pineal, que en mamíferos incluye la glándula pineal que regula el sueño mediante melatonina. «Mostramos que [los órganos pineales] tenían una función más importante como ojos en los primeros vertebrados y podían crear una imagen decente antes de evolucionar hacia órganos que regulan nuestro ciclo de sueño», señala Vinther. Los expertos ofrecen reacciones mixtas. Tetsuto Miyashita del Museo Canadiense de la Naturaleza encuentra la interpretación fascinante pero cuestiona la ausencia de una nariz preservada, central en la evolución temprana de los peces. John Paterson de la Universidad de New England ve que encaja para especies presa que evaden depredadores en la era Cámbrica «rara». Karma Nanglu de la Universidad de California Riverside pide un mapeo completo del cuerpo para descartar artefactos de fosilización. Los hallazgos aparecen en Nature (DOI: 10.1038/s41586-025-09966-0), generando debate sobre la evolución sensorial de los vertebrados.