Descubren Xenovenator, dinosaurio carnívoro en Coahuila

Paleontólogos han identificado al Xenovenator espinosai, un dinosaurio carnívoro de hace 74 millones de años encontrado en Coahuila, que representa un eslabón entre carnívoros grandes y pequeños de la región. Este troodóntido medía unos 3 metros de largo y cazaba en lo que fue la formación Cerro del Pueblo. El hallazgo resalta la rica paleontología de Coahuila, con 15 géneros documentados.

El Xenovenator espinosai pertenecía a la familia de los troodóntidos y vivió durante el Cretácico Tardío, hace aproximadamente 74 millones de años, en el sureste de Coahuila. Sus restos se hallaron en la formación Cerro del Pueblo, un sitio que antiguamente formaba parte de las costas del Mar de Tetis.

El descubrimiento ocurrió en el año 2000, cuando se encontraron restos de tres individuos, incluyendo un endocráneo bien preservado y material craneal que reveló características anatómicas únicas. Como adulto, alcanzaba alrededor de 3 metros de largo y pesaba entre 150 y 200 kilos, actuando como un cazador carnívoro en ese entorno.

Héctor Rivera Silva, jefe del Laboratorio de Paleontología del Museo del Desierto de Saltillo, explicó: “Llegó a medir alrededor de 3 metros de largo como adulto, a pesar alrededor de unos 150-200 kilos aproximadamente, fue un carnívoro cazador de lo que era antiguamente la formación Cerro del Pueblo”.

Este dinosaurio destacaba por su cerebro grande en proporción a su cuerpo, sentidos desarrollados y dientes serrados que impedían el escape de las presas. Poseía ojos grandes orientados hacia adelante para una visión binocular excelente, adaptada a la baja luz, similar a la de un búho. Además, su cráneo engrosado probablemente contenía queratina para combates rituales entre machos.

Rivera Silva añadió: “Como cazador tenía muy buena vista, sus ojos estaban distribuidos hacia el frente para poder, de esta manera, ver la presa de manera perfecta, pero también tenía ojos muy grandes para poder manejar bien la poca luz, muy probablemente como un búho o una lechuza. Aparte, tenía esta forma en el cráneo como engrosado, que muy probablemente estaba lleno de queratina, como las aves actuales, para poder tener combate rituales o combates con otros machos”.

El nombre Xenovenator combina “xeno” por su carácter extraño, “venator” por depredador, y “espinosai” en honor a Luis Espinosa, paleontólogo pionero en México. Espinosa, director del Museo de Geología de la UNAM, enfatizó: “El conocer el pasado no nos ayuda solamente a recrear un animalito, como este tan interesante, sino también nos ayuda a reconocer los recursos naturales. En saber que las condiciones del clima que existen actualmente, pueden cambiar muy rápidamente”.

Este hallazgo se suma a los 15 géneros paleontológicos en Coahuila, la mayoría de la formación Cerro del Pueblo, subrayando la importancia de la región para entender la historia natural.

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