Un equipo internacional de investigación ha concluido que el famoso fósil Little Foot de Sudáfrica podría representar a un pariente humano previamente no identificado. El esqueleto casi completo, descubierto en 1998, no coincide con las especies conocidas de Australopithecus, lo que impulsa una reevaluación de la evolución humana temprana. Este hallazgo resalta la complejidad de la diversidad de homíninos en el sur antiguo de África.
El esqueleto Little Foot, conocido formalmente como StW 573, fue desenterrado en las cuevas de Sterkfontein en Sudáfrica en 1998. Apodado por sus pequeños huesos del pie, se considera el esqueleto de homínino antiguo más completo descubierto hasta la fecha. El paleoantropólogo Ronald Clarke lideró un esfuerzo de 20 años para excavarlo y estudiarlo, identificándolo formalmente como Australopithecus prometheus en 2017. Sin embargo, otros expertos propusieron que pertenecía a Australopithecus africanus, una especie descrita en 1925 de la misma región.
Un nuevo estudio revisado por pares, publicado en el American Journal of Biological Anthropology en 2025, cuestiona estas clasificaciones. Liderado por el Dr. Jesse Martin, adjunto en la Universidad La Trobe en Australia y investigador postdoctoral en la Universidad de Cambridge, el análisis revela que Little Foot carece de las características distintivas compartidas con A. prometheus o A. africanus. «Este fósil sigue siendo uno de los descubrimientos más importantes en el registro de homíninos y su verdadera identidad es clave para entender nuestro pasado evolutivo», declaró el Dr. Martin. Agregó: «Pensamos que es demostrablemente no el caso de que sea A. prometheus o A. africanus. Es más probable que sea un pariente humano previamente no identificado».
La investigación respalda la visión anterior de Clarke de dos especies de homíninos en Sterkfontein. El Dr. Martin reconoció a Clarke, señalando: «El Dr. Clarke merece crédito por el descubrimiento de Little Foot y por ser una de las pocas personas en mantener que había dos especies de homíninos en Sterkfontein. Little Foot demuestra con gran probabilidad que tiene razón al respecto. Hay dos especies».
Financiado por una subvención del Australian Research Council bajo el profesor Andy Herries en la Universidad La Trobe, el estudio involucró colaboradores del Reino Unido, Australia, Sudáfrica y Estados Unidos. El profesor Herries enfatizó sus diferencias: «Es claramente diferente del ejemplar tipo de Australopithecus prometheus, que era un nombre definido en la idea de que estos primeros humanos hacían fuego, lo que ahora sabemos que no era así. Su importancia y diferencia con otros fósiles contemporáneos muestran claramente la necesidad de definirlo como su propia especie única».
Las especies de Australopithecus, parientes de los humanos que caminaban erguidos, habitaron el sur de África desde hace unos 3 millones hasta 1,95 millones de años. Este trabajo subraya la necesidad de una taxonomía precisa para mapear la historia evolutiva humana y las adaptaciones a entornos antiguos.