Científicos han reconstruido el genoma de Treponema pallidum a partir de un esqueleto de 5.500 años en Colombia, lo que representa la instancia más antigua conocida de esta bacteria asociada a la sífilis y enfermedades relacionadas. La cepa antigua se separó tempranamente en la evolución del patógeno, lo que sugiere que las infecciones treponémicas se estaban diversificando en las Américas milenios antes del contacto europeo. Este descubrimiento extiende la historia genética de estas enfermedades en más de 3.000 años.
Los restos, excavados en un refugio rocoso en la región de Sabana de Bogotá cerca de la actual Bogotá, datan de hace aproximadamente 5.500 años. Los investigadores secuenciaron el ADN del individuo para explorar la historia de las poblaciones humanas antiguas, generando alrededor de 1.500 millones de fragmentos genéticos. Durante el análisis, equipos de la University of California, Santa Cruz, y la University of Lausanne detectaron rastros de Treponema pallidum en la muestra de tibia, que no mostraba signos visibles de infección. Esta bacteria causa enfermedades como la sífilis, el pian y el bejel en la actualidad, con una forma relacionada responsable de la pinta. El genoma reconstruido pertenece a Treponema pallidum pero no coincide con subespecies modernas, lo que indica que se separó de otros linajes hace unos 13.700 años, mucho antes que la divergencia de 6.000 años de las formas actuales. «Nuestros hallazgos muestran el potencial único de la paleogenómica para contribuir a nuestra comprensión de la evolución de las especies y los riesgos potenciales para la salud de comunidades pasadas y presentes», dijo Lars Fehren-Schmitz, genetista de la University of California, Santa Cruz. El estudio, publicado en la revista Science, destaca la larga historia evolutiva de los patógenos treponémicos en las Américas. «La evidencia genómica actual... no resuelve el largo debate sobre dónde se originaron los síndromes de la enfermedad en sí, pero sí muestra que hay esta larga historia evolutiva de patógenos treponémicos que ya se estaba diversificando en las Américas miles de años antes de lo conocido previamente», señaló Elizabeth Nelson, antropóloga molecular de la Southern Methodist University. Una hipótesis sugiere que podría tratarse de una forma antigua del patógeno de la pinta, endémico de Centro y Sudamérica. «Una posibilidad es que hayamos descubierto una forma antigua del patógeno que causa la pinta, sobre la que sabemos poco», dijo Anna-Sapfo Malaspinas de la University of Lausanne. La investigación involucró una colaboración internacional, incluyendo al arqueólogo Miguel Delgado y otros, con el compromiso ético de comunidades colombianas antes de la publicación para respetar la importancia cultural del sitio. Este trabajo en el sitio Tequendama 1 subraya cómo el ADN antiguo puede revelar historias ocultas de enfermedades, ayudando a predecir la evolución futura de patógenos.