Investigadores de la Universidad de São Paulo estudian por qué algunos brasileños viven más allá de los 110 años, destacando la diversidad genética del país como clave para entender el envejecimiento extremo. Su estudio revela variantes genéticas únicas y sistemas inmunes resilientes en supercentenarios que a menudo prosperan sin atención médica moderna. Este trabajo desafía las visiones tradicionales del envejecimiento como declive, retratándolo en cambio como resiliencia biológica.
Un artículo de Viewpoint publicado el 6 de enero en Genomic Psychiatry por la Dra. Mayana Zatz y colegas del Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre detalla el potencial de Brasil en la investigación de la longevidad. Los autores se basan en un estudio nacional de más de 160 centenarios, incluyendo 20 supercentenarios de orígenes diversos. La población de Brasil, moldeada por la colonización portuguesa desde 1500, la llegada de unos 4 millones de africanos esclavizados y posterior inmigración europea y japonesa, presume la mayor diversidad genética del mundo. Estudios genómicos de más de 1.000 brasileños mayores de 60 años identificaron alrededor de 2 millones de variantes desconocidas, incluyendo más de 2.000 inserciones de elementos móviles y más de 140 alelos HLA ausentes en bases de datos globales. Un análisis más amplio encontró más de 8 millones de variantes no descritas, con más de 36.000 potencialmente dañinas. Miembros notables de la cohorte incluyen a la hermana Inah, que vivió hasta los 116 años hasta su muerte el 30 de abril de 2025, y dos de los hombres más longevos del mundo: uno que murió a los 112 el pasado noviembre, el otro ahora con 113. Muchos permanecen mentalmente agudos e independientes a pesar del acceso limitado a la atención médica. Una familia destaca: una mujer de 110 años cuyas sobrinas tienen 100, 104 y 106 años, con la mayor aún nadando de forma competitiva a los 100. «Esta brecha es especialmente limitante en la investigación de la longevidad, donde supercentenarios admiscados pueden albergar variantes protectoras únicas invisibles en poblaciones más genéticamente homogéneas», dijo el primer autor Mateus Vidigal de Castro. Los supercentenarios muestran función inmune preservada, con reciclaje eficiente de proteínas y células T CD4+ citotóxicas expandidas. Tres de la cohorte sobrevivieron al COVID-19 en 2020, montando fuertes respuestas de anticuerpos. A nivel global, tres de los diez supercentenarios masculinos validados más longevos son brasileños, incluyendo al hombre más longevo actual, nacido el 5 de octubre de 1912. El equipo planea modelos celulares y análisis multi-ómicos, instando a grupos internacionales a incluir poblaciones diversas. «Los consorcios internacionales de longevidad y genómica deberían expandir el reclutamiento para incluir poblaciones ancestralmente diversas y admiscadas, como la de Brasil», enfatizó la Dra. Zatz. Estos hallazgos sugieren que la resiliencia, no solo la esperanza de vida, es central para la longevidad extrema, ofreciendo ideas para la equidad en salud global.