Los antiguos océanos albergaban superdepredadores en un nivel sin precedentes de la cadena alimentaria

Investigadores de la Universidad McGill han reconstruido un ecosistema marino de hace 130 millones de años de Colombia, revelando depredadores que operaban en un séptimo nivel trófico, superior a cualquier otro en los océanos modernos. Este descubrimiento resalta la intensa complejidad de los mares antiguos durante el período Cretácico. Los hallazgos subrayan cómo la competencia impulsó la evolución de la biodiversidad marina actual.

Hace unos 130 millones de años, durante el Cretácico Temprano, los océanos bullían de vida de maneras que superaban la complejidad moderna. Un estudio dirigido por Dirley Cortés, estudiante de doctorado en el Departamento de Biología de la Universidad McGill, analizó fósiles de la Formación Paja en Colombia para mapear una red alimentaria antigua. Este sitio geológico, formado en medio de niveles del mar en ascenso y temperaturas globales más cálidas en la era Mesozoica, preservó evidencia de reptiles marinos enormes, incluidos plesiosaurios e ictiosaurios, algunos de más de 10 metros de longitud, junto con invertebrados diversos.

Los niveles tróficos, que indican la posición de un organismo en la cadena alimentaria en función de las fuentes de energía, suelen alcanzar un máximo de seis en los océanos actuales, con depredadores ápice como orcas y tiburones blancos. Sin embargo, el ecosistema de Paja sustentaba criaturas en un séptimo nivel, demostrando un dominio ecológico sin paralelo. Para construir esta red, el equipo utilizó tamaños corporales de fósiles, rasgos de alimentación y analogías con sistemas marinos modernos del Caribe para validación.

«Nuestro estudio es el primero en examinar estas posibles interacciones ecológicas», dijo Cortés. «Comprender esta complejidad nos ayuda a rastrear cómo evolucionan los ecosistemas con el tiempo, arrojando luz sobre las estructuras que sustentan la biodiversidad actual».

El coautor Hans Larsson, profesor del Departamento de Biología, añadió: «Estos hallazgos iluminan cómo se desarrollaron los ecosistemas marinos a través de una intensa competencia trófica y moldearon la diversidad que vemos hoy».

Publicado en el Zoological Journal of the Linnean Society con el título «Top of the food chains: an ecological network of the marine Paja Formation biota from the Early Cretaceous of Colombia reveals the highest trophic levels ever estimated», la investigación fue financiada por la McGill-STRI Neotropical Environment Option y el Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada. Este trabajo representa una incursión inicial en la reconstrucción de redes alimentarias antiguas completas, con potencial para comparaciones más amplias a medida que se estudien más sitios fósiles.

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