Arqueólogos han descubierto evidencia de que dientes de individuos de la élite maya fueron depositados en una cueva en Belice durante el período Clásico. Los restos, hallados lejos de sus lugares de entierro originales, sugieren una práctica ritual vinculada a la veneración de los ancestros y al inframundo.
Los investigadores examinaron restos de múltiples yacimientos en Belice que datan del año 250 al 900 d.C. Los datos genómicos de 341 muestras identificaron a 107 individuos, de los cuales 24 mostraron conexiones entre la Tumba de la Plaza en Muklebal Tzul y la cueva Bats’ub, situada a 26,5 kilómetros de distancia.
La cueva contenía 226 dientes de al menos 24 personas, colocados cerca del cuerpo de una mujer adulta a la que se le había retirado la cabeza. Objetos funerarios que incluían una cuenta de jade y semillas de cacao indicaron que probablemente era de la realeza y un ancestro de quienes reposaban en las tumbas de la élite.
Solo los miembros del nivel social más alto participaban en el traslado de los dientes a la cueva. Los expertos señalan que las cuevas representaban entradas a Xibalbá, el inframundo maya, y que los dientes poseían vínculos simbólicos con el renacimiento y el alma.