El impacto del asteroide de Chicxulub que puso fin a la era de los dinosaurios dejó el lugar, en lo que hoy es México, lo suficientemente caliente como para sustentar vida microbiana subterránea durante al menos 8 millones de años. Un nuevo análisis de núcleos de roca muestra que el sistema hidrotermal duró mucho más de lo que sugerían las estimaciones anteriores.
El asteroide de 15 kilómetros de ancho impactó hace 66 millones de años y fundió cerca de 10.000 kilómetros cúbicos de roca. El agua de mar se combinó con el material fundido para formar un sistema hidrotermal poroso que se extendió varios kilómetros bajo tierra. Investigadores dirigidos por Annemarie Pickersgill, de la Universidad de Glasgow, perforaron un kilómetro dentro del cráter y dataron los minerales mediante isótopos de argón. Las edades variaron desde el momento del impacto hasta hace unos 58 millones de años, lo que indica que la actividad hidrotermal continuó durante 8 millones de años. Los isótopos de azufre en los núcleos también apuntan a la existencia de vida microbiana que se recuperó rápidamente dentro del sistema. Chris Kirkland, de la Universidad de Curtin, afirmó que los hallazgos demuestran que los grandes impactos pueden crear hábitats subterráneos de larga duración en lugar de simplemente destruir entornos. Los resultados sugieren que los cráteres de impacto de la Tierra primitiva pudieron haber ofrecido refugios prolongados para la vida, y que sistemas similares podrían haber existido en otros planetas.