Un nuevo estudio propone que la ruptura de un gran asteroide hace unos 800 millones de años envió escombros a través del sistema solar interior, impactando contra la Tierra, la Luna y Marte. La investigación, dirigida por el Southwest Research Institute, conecta este evento con un aumento de cráteres lunares y posibles cambios ambientales en la Tierra.
Los hallazgos se centran en la familia de asteroides Eulalia. Los investigadores utilizaron modelos para demostrar que los fragmentos de la colisión del cuerpo original entraron en una resonancia gravitatoria con Júpiter, dispersando material hacia el interior del sistema. El Dr. William Bottke, autor principal, señaló que la evidencia en la Luna ayuda a reconstruir lo que ocurrió en la Tierra. Afirmó que la superficie lunar, fuertemente craterizada, registra grandes impactos que son más difíciles de rastrear en nuestro planeta debido a los procesos geológicos. La cronología coincide con un período de enfriamiento global y cambios biológicos. El estudio sugiere que los impactos pudieron haber contribuido, pero no prueba una relación causal. Las simulaciones indican que la Tierra recibió muchos más impactos que la Luna. Efectos similares en Marte podrían haber incluido actividad sísmica y oleadas volcánicas.