Un nuevo estudio dirigido por Stanford ha identificado el metabolismo como el factor clave que determinó qué especies marinas sobrevivieron a la mayor extinción masiva de la Tierra hace 252 millones de años. La investigación muestra que los animales incapaces de adaptarse a aguas más cálidas y con bajos niveles de oxígeno perecieron en tasas más altas. Los supervivientes, con mayores demandas energéticas, pasaron a dominar los océanos modernos.
La extinción del Pérmico-Triásico, conocida como la Gran Mortandad, eliminó alrededor del 96 por ciento de las especies marinas. Antes del evento, los braquiópodos dominaron los fondos marinos durante 280 millones de años. Después, los moluscos, como almejas y caracoles, tomaron el relevo.
Publicado el 6 de julio en Proceedings of the National Academy of Sciences, el estudio combinó datos de grupos extintos y supervivientes. El autor principal, Jose Andres Marquez, afirmó que los hallazgos explican por qué quienes visitan la playa hoy en día encuentran conchas de almejas y caracoles en lugar de braquiópodos. El autor sénior, Erik Anders Sperling, calificó el trabajo como la evidencia definitiva que vincula la extinción con el calentamiento y la pérdida de oxígeno provocados por la actividad volcánica.
El equipo midió el consumo de oxígeno en especies vivas bajo diversas temperaturas. Los animales del Paleozoico tuvieron dificultades cuando las temperaturas aumentaron, ya que sus metabolismos no podían satisfacer las crecientes necesidades de oxígeno. Sperling señaló que los océanos modernos enfrentan riesgos similares, pero añadió que aún es posible tomar medidas para limitar el calentamiento.