Un nuevo estudio sugiere que los primeros animales de la Tierra evolucionaron lentamente debido a que se reproducían de forma asexual, lo que limitaba la competencia en los océanos antiguos. Investigadores de la Universidad de Cambridge señalan que un cambio posterior hacia la reproducción sexual ayudó a impulsar un aumento en la biodiversidad durante el período Ediacárico.
Los hallazgos, publicados en Nature Ecology and Evolution, se centran en organismos del período Ediacárico, hace entre 635 y 539 millones de años. Muchos de estos primeros animales, como el Fractofusus, se reproducían a través de estolones que creaban descendientes genéticamente idénticos, de forma similar a las plantas de fresa. La autora principal, la Dra. Emily Mitchell, afirmó que la vida era lo suficientemente estable durante esa época como para que hubiera poca presión para desarrollar nuevos rasgos. El coautor, el profesor Andrea Manica, señaló que las conexiones a través de estolones permitían a los organismos compartir nutrientes y evitar la competencia directa. El equipo analizó fósiles de Mistaken Point en Terranova mediante escaneo láser, análisis espacial e inteligencia artificial. Sus simulaciones mostraron que las mayores distancias de dispersión vinculadas a la reproducción sexual coincidieron con un aumento del estrés ambiental y una mayor diversidad de especies. La investigación recibió el apoyo del Consejo de Investigación del Medio Natural (Natural Environment Research Council).