Un cáliz de plata de 4300 años descubierto en Cisjordania palestina presenta lo que los investigadores creen que es la representación visual más antigua conocida del universo emergiendo del caos. El artefacto, desenterrado hace 55 años cerca de Ramala, ilustra una transición del desorden al orden cósmico a través de dos escenas grabadas. Los expertos debaten sus vínculos con mitos antiguos, algunos los relacionan con historias anteriores a los textos babilónicos.
El cáliz de ˁAin Samiya, de unos 8 centímetros de altura, se encontró en una tumba antigua a pocos kilómetros al noreste de Ramala, en la punta occidental del Creciente Fértil, cuna de las primeras civilizaciones. Descubierto hace 55 años, sus superficies de plata martillada representan dos escenas clave que los arqueólogos interpretan como una narrativa de creación.
En la primera escena, una gran serpiente se erige enfrentando a una quimera —una figura con torso humano y patas de animal— que se encuentra sobre un pequeño círculo similar a una flor. La segunda muestra una serpiente yaciendo en el suelo bajo un círculo mayor y sonriente similar a una flor sostenido en alto, probablemente por dos figuras humanoides, aunque el cáliz está roto y solo una es visible hoy.
Investigadores en los años 70 vincularon estas imágenes con el mito de creación babilónico Enūma Eliš, donde el dios Marduk derrota a la entidad primordial Tiamat para formar los cielos y la Tierra. Sin embargo, Eberhard Zangger en la Fundación de Estudios Luwianos en Suiza señala fallos: no se muestra batalla alguna, y el cáliz precede en unos 1000 años a la forma escrita del mito. Otras opiniones sugieren que simboliza el nacimiento del nuevo año y la muerte del anterior.
Zangger, junto con Daniel Sarlo y Fabienne Haas Dantes, argumenta que las escenas representan una historia de creación más antigua. La primera ilustra el caos, con la quimera como un dios débil y fusionado y el pequeño círculo como un sol impotente gobernado por una serpiente monstruosa. La segunda muestra el orden: dioses separados en formas humanoides, sosteniendo un sol poderoso en una 'barca celestial' sobre la serpiente derrotada, separando los cielos de la Tierra.
Apoyando esto, textos cuneiformes del Creciente Fértil de edad similar describen dioses dividiendo el cosmos. “Lo increíble del cáliz es que ahora tenemos una imagen de cómo imaginaban que se veía esta creación”, dice Zangger. “Creo que es un diseño ingenioso. Con muy pocas líneas, cuenta una historia muy compleja.”
No todos están de acuerdo. Jan Lisman, investigador independiente en los Países Bajos, sugiere que representa el movimiento diario del sol, no los orígenes o el caos. Silvia Schroer en la Universidad de Berna acepta un tema de creación pero cuestiona afirmaciones de conexiones profundas a través de mitos regionales, como similitudes con un grabado de barca celestial de 11.500 años en Göbekli Tepe en Turquía. “Aunque haya similitudes, no siempre hay una influencia demostrable”, dice.
El análisis aparece en la Journal of the Ancient Near Eastern Society “Ex Oriente Lux” (DOI: in press).