El reciente comentario del jefe de gobierno de Assam, Himanta Biswa Sarma, aconsejando a los hindúes que estafen a conductores musulmanes, ha generado duras críticas por promover la división. La declaración, hecha en vísperas de elecciones, resalta una tendencia más amplia de retórica inflamatoria contra las minorías en la política india. Los críticos argumentan que socava la unidad nacional en un momento en que aumentan las tensiones comunales.
En un clip de vídeo que surgió la semana pasada, el jefe de gobierno de Assam, Himanta Biswa Sarma, se dirigió a una audiencia hindú, instándolos a dar cuatro rupias en lugar de cinco a conductores musulmanes de rickshaw o taxi, referidos como 'miyan', si cobraban cinco. Sugirió esto como una forma de contrarrestar intentos percibidos de los musulmanes de incluirse en las listas electorales. Sarma aclaró más tarde que sus palabras apuntaban a musulmanes bangladesíes, afirmando que 'miyan' es un término que usan para referirse a sí mismos, aunque en realidad es un honorífico urdu respetuoso utilizado ampliamente en comunidades musulmanas de todo el subcontinente. Este incidente ocurrió antes de las elecciones de Assam, donde encuestas tempranas muestran al BJP en cabeza, planteando preguntas sobre la necesidad de tales tácticas. Las declaraciones han sido condenadas como discurso de odio, reflejando una normalización del sentimiento anti-musulmán en el clima político actual dominado por la ideología Hindutva. Las redes sociales han amplificado expresiones anónimas de odio hacia musulmanes y cristianos, mientras que acciones vigilantes, como la reciente agresión a un comerciante musulmán de carne en Bengala Occidental por una turba de unos 50 hindúes, subrayan los riesgos. El comerciante, etiquetado como bangladesí, fue golpeado y obligado a desnudarse antes de que la intervención policial le salvara la vida. Los defensores de tal retórica a menudo la justifican como represalia por invasiones históricas o recientes persecuciones de hindúes en Bangladés tras la destitución de Sheikh Hasina. La contrastan con la ausencia de violencia religiosa sancionada en el Sanatan Dharma, a diferencia de conceptos en el Islam. Sin embargo, observadores señalan que los políticos, incluidos altos cargos del BJP, invocan frecuentemente países vecinos como Pakistán y Bangladés para enmascarar el targeting doméstico de musulmanes indios, inspirando ataques a comerciantes y agricultores. La implicación más amplia es un agravamiento de las fisuras sociales en India, haciendo que la nación se parezca a vecinos inestables en lugar de fortalecerla. A medida que se ensanchan las divisiones comunales, crecen las llamadas a que los líderes frenen esta tendencia para preservar el tejido del país.