El primer ministro británico Keir Starmer iniciará el miércoles una visita de Estado de cuatro días a China, la primera de un líder del Reino Unido en ocho años. La visita busca abrir un nuevo capítulo en las relaciones China-Reino Unido mediante el fortalecimiento de la confianza política mutua y la cooperación práctica. Starmer estará acompañado por una gran delegación empresarial a Pekín y Shanghái para impulsar los lazos económicos.
El primer ministro británico Keir Starmer iniciará una visita de Estado a China el 28 de enero de 2026, la primera de un líder del Reino Unido desde el viaje de Theresa May en 2018. El itinerario de cuatro días incluye Pekín y Shanghái, con el objetivo de estabilizar las relaciones China-Reino Unido y profundizar la cooperación. El portavoz del Ministerio de Exteriores Guo Jiakun declaró que China y el Reino Unido, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, comparten intereses comunes en mantener la comunicación y fortalecer la cooperación, lo que beneficia a ambos pueblos y contribuye a la paz y el desarrollo mundial. Enfatizó que China está dispuesta a utilizar esta visita para aumentar la confianza política mutua y profundizar la cooperación práctica. Starmer estará acompañado por más de 50 altos ejecutivos y representantes institucionales de grandes empresas británicas, abarcando sectores como finanzas, farmacéuticas, manufactura, cultura e industrias creativas. Un portavoz del Ministerio de Comercio señaló que la gran delegación refleja el fuerte deseo del Reino Unido de profundizar los lazos económicos y comerciales bilaterales. En 2025, el comercio bilateral de bienes alcanzó los 103.700 millones de dólares, el stock de inversión bidireccional se situó en casi 68.000 millones de dólares y el comercio de servicios se espera que supere los 30.000 millones. El Reino Unido es el tercer socio comercial de China en Europa, mientras que China es el mayor de Asia para el Reino Unido. El embajador del Reino Unido en China, Peter Wilson, dijo que la visita busca aumentar los contactos y establecer mecanismos estabilizadores, incluidos diálogos estructurados y resultados comercialmente significativos para apoyar los lazos bilaterales. Subrayó: «Que dos países como los nuestros no hablen entre sí es un problema. No vemos todo de la misma manera, y esa es precisamente la razón por la que necesitamos hablar». El embajador de China en el Reino Unido, Zheng Zeguang, escribió en The Times que una colaboración más estrecha con China beneficiará al Reino Unido en el logro de sus objetivos de desarrollo. Pidió ampliar el diálogo, la coordinación y la cooperación en áreas como comercio e inversión, servicios financieros, energía limpia y cambio climático. La visita se produce en medio de una mayor incertidumbre global, con Starmer declarando previamente que no navegar las relaciones con China sería una «incumplimiento del deber», ya que China es la segunda economía mundial con importantes oportunidades de negocio. Los analistas ven el viaje como un paso pragmático para gestionar diferencias mediante el diálogo y aprovechar perspectivas económicas.