La nueva presidenta del Kuomintang (KMT) de Taiwán, Cheng Li-wun, ha adoptado un tono favorable al continente, pero si podrá cumplir las esperanzas de Pekín está por verse. Xi Jinping hizo un raro llamado a esfuerzos conjuntos para promover la reunificación. Los analistas ven su victoria como una nueva oportunidad para Pekín.
El Kuomintang (KMT) de Taiwán eligió recientemente a Cheng Li-wun como su nueva presidenta, emergiendo con una fuerte identidad china y promesas de promover la reconciliación a través del estrecho, en marcado contraste con la postura del Partido Democrático Progresista (DPP), el partido gobernante de Taiwán con inclinación independentista.
Tras la elección de Cheng, Xi Jinping hizo un gesto raro al llamar a un esfuerzo conjunto para promover la reunificación, yendo más allá de las habituales formulaciones generales sobre las relaciones a través del estrecho. Los analistas creen que Pekín ve en su victoria una nueva oportunidad para avanzar en los planes de reunificación.
Se espera que Cheng visite pronto el continente chino, donde probablemente se reúna con Xi, siguiendo el precedente de sus dos predecesoras. En los últimos meses, Pekín ha lanzado una serie de iniciativas destinadas a influir en la opinión pública taiwanesa, y su último plan quinquenal reiteró que la reunificación es un objetivo nacional.
Sin embargo, Cheng, la segunda líder femenina del KMT y una figura poco convencional que se espera sacuda al partido centenario, enfrenta desafíos inminentes. Ya se enfrenta a resistencia interna, presión de las próximas elecciones locales y la delicada tarea de manejar las relaciones tanto con Pekín como con Washington.
Pekín ha intensificado en los últimos años el contacto con los partidos de oposición taiwaneses para contrarrestar la influencia del DPP, pero si Cheng podrá cumplir estas expectativas mientras gestiona la dinámica partidaria sigue siendo incierto.