Las sociedades envejecidas en todo el mundo enfrentan una creciente demanda de cuidado para ancianos junto con escasez de cuidadores. En China, robots en instalaciones de cuidado ayudan con recordatorios, medicamentos y monitoreo de signos vitales. En América Latina, incluyendo Cuba, la adopción de estas tecnologías está en etapas iniciales, pero promete complementar el cuidado familiar.
En una instalación de cuidado en la provincia de Jiangsu, China, un robot blanco de cintura alta se mueve entre habitaciones, saludando con una cara digital alegre. Recuerda a los cuidadores reposicionar a residentes postrados en cama, indica horarios de medicamentos y rastrea indicadores vitales básicos, alertando al personal médico sobre cambios inusuales en el ritmo cardíaco o la respiración.
Este desarrollo responde a un problema global urgente. Según Pension Policy International, en países como Chile, Brasil y Argentina, más del 15 por ciento de la población tiene 65 años o más. En Cuba, el Instituto de Investigación Cubana de la FIU proyecta que para 2050, unos 1.4 millones de cubanos, aproximadamente el 40 por ciento de la población mayor, superarán los 80 años.
En muchas sociedades latinoamericanas y chinas, el cuidado de ancianos depende principalmente de la familia, pero tamaños familiares más pequeños y migración tensionan estos sistemas. Los robots de servicio están atrayendo atención e inversión.
Aunque robots humanoides autónomos completos para cocinar y limpiar están lejos, innovaciones específicas ya marcan diferencia. Por ejemplo, exoesqueletos ayudan a adultos mayores a caminar; Wu Liying, una mujer de 70 años de Hangzhou, dijo: “Sentí que el equipo levantaba mis piernas y hacía la caminata mucho más fácil”, tras subir dos pisos sin descanso.
Robots de enfermería alivian tareas como limpiar después de movimientos intestinales. Un cuidador en Shaanxi, China, comentó: “Antes, pasaba más de medio día limpiando desechos y cambiando ropa de cama. Ahora, con los robots de enfermería, tengo más tiempo para hablar con mis residentes mayores”.
En América Latina, México usa dispositivos robóticos en clínicas privadas para terapia de movilidad. En Cuba, universidades experimentan con robots educativos y sociales en salud. Brasil prueba exoesqueletos en rehabilitación post-accidente cerebrovascular.
Sin embargo, el uso en hogares es limitado por costos altos—un exoesqueleto cuesta alrededor de 22.000 dólares—y condiciones reales como apartamentos pequeños. Wang Sumei, investigadora de la Academia China de Ciencias, enfatizó mejorar la expertise técnica y recolectar datos, aunque costoso.
Expertos destacan que los robots no reemplazan humanos, sino que manejan tareas repetitivas para permitir cuidado más personalizado. Políticas amplias, como seguros de salud y servicios comunitarios, son esenciales. En China, el 15º Plan Quinquenal de 2026 prioriza el cuidado de ancianos con apoyo institucional.