Aparecieron carteles en Buenos Aires contra el representante Martín Guastadisegno por la salida del juvenil Luca Scarlato de River Plate al Parma italiano, utilizando la patria potestad. El caso expuso tensiones entre derechos familiares y los de los clubes formadores, generando debate en el fútbol argentino. River denunció el hecho ante la FIFA y logró un acuerdo con el Parma.
El escándalo por la salida de Luca Scarlato de River Plate ha resurgido con la aparición de carteles en la Ciudad de Buenos Aires contra su representante, Martín Guastadisegno. Los carteles llevaban la consigna: “Martín Guastadisegno ladrón y vaciador de clubes”, reflejando el malestar en el ambiente futbolero por el uso de la patria potestad para transferir al juvenil al Parma en enero de 2026.
Scarlato, nacido en 2009, era una promesa clave de la séptima división de River y habitual en convocatorias a selecciones juveniles argentinas. A fines de 2025, el club intentó firmar su primer contrato profesional, pero el jugador, respaldado por su familia y Guastadisegno, optó por no rubricarlo. La patria potestad permitió a los padres cambiar su residencia y actividad deportiva, evitando compensación inmediata para River y anulando acuerdos formativos previos.
River expresó profundo malestar, considerando que se vulneró el trabajo de años de formación. La dirigencia denunció el caso ante la FIFA y no descartó acciones legales contra el Parma. En respuesta, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) resolvió que juveniles que salgan del país por patria potestad sin resarcir a su club no podrán ser convocados a selecciones juveniles, buscando desalentar estas prácticas.
Finalmente, para evitar un litigio prolongado, el Parma acordó pagar a River un porcentaje de una futura venta de Scarlato, reconociendo el aporte formativo del club argentino. El episodio subraya la necesidad de actualizar normativas para equilibrar derechos de menores, familias y instituciones en un contexto de intereses económicos tempranos.