China ha presentado un amplio plan regulatorio que abarca chips para vehículos, inteligencia artificial y baterías, con el objetivo de definir las reglas globales para la próxima generación de automóviles.
El plan, impulsado por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, se centra en acelerar los estándares para los chips automotrices, al tiempo que intensifica los trabajos en seguridad de baterías, sistemas de carga y baterías de estado sólido. También exige directrices sobre grandes modelos automotrices y sistemas de IA de extremo a extremo, tecnologías que los fabricantes de automóviles utilizan cada vez más para la asistencia avanzada al conductor y la conducción autónoma. En el frente internacional, China tiene la intención de profundizar su participación en las regulaciones automotrices de la ONU que abarcan la conducción autónoma, la seguridad de los vehículos eléctricos y la durabilidad de las baterías, así como de ayudar a establecer una organización internacional de ciencia y tecnología automotriz.