Investigadores chinos presentaron el mes pasado un detector de gravedad que utiliza un dispositivo superconductor de interferencia cuántica (SQUID), logrando una precisión líder en el mundo con un diseño compacto apto para su uso fuera de laboratorios. Según un informe de la Academia China de las Ciencias (CAS), el instrumento mide minúsculos cambios gravitatorios para detectar objetos. Esta tecnología acerca a China a la capacidad de localizar submarinos nucleares en patrulla.
Investigadores chinos han desarrollado un detector de gravedad que emplea un dispositivo superconductor de interferencia cuántica (SQUID) para localizar objetos midiendo cambios minúsculos en la gravedad. Según un informe publicado en el sitio web de la Academia China de las Ciencias (CAS), el instrumento reduce el ruido en la medición del gradiente de gravedad —como las vibraciones producidas por la actividad sísmica— a un nivel superado únicamente por los detectores de ondas gravitacionales a escala kilométrica.
El dispositivo tiene el tamaño de un cubículo de oficina, a diferencia del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO) de Estados Unidos, que emplea espejos separados por 4 km (2,5 millas) para estudiar el cosmos.
El equipo afirma que puede utilizarse para la investigación científica y la localización de recursos subterráneos. Asimismo, mejora la capacidad de China para detectar submarinos nucleares en patrulla, como los buques estadounidenses de la clase Ohio. Los métodos existentes, como el sonar, la detección de anomalías magnéticas y el radar, pueden ser eludidos, pero la gravedad no se puede ocultar.
El informe de la CAS destaca la precisión líder mundial del instrumento en la reducción de ruido, lo que podría ampliar las aplicaciones militares de esta tecnología.