El enorme edificio de contención sobre el reactor nuclear de Chornobyl en Ucrania, instalado en 2016, ha sido dañado en medio de la guerra en curso de Rusia contra Ucrania. Esta estructura, diseñada para sellar la radiación del desastre de 1986, ahora muestra signos de violación. Las redes globales de monitoreo de radiación aseguran la detección rápida de cualquier fuga potencial de tales sitios.
El desastre nuclear de Chornobyl ocurrió hace casi 40 años, cuando el reactor explotó y liberó radiación peligrosa. Para contener las secuelas, se construyó un sarcófago de concreto más pequeño alrededor del reactor dañado. En 2016, los ingenieros instalaron un edificio de confinamiento gigante más grande sobre él, creando un recinto suave y curvo destinado a evitar cualquier escape de radiación.
Esta nueva estructura es enorme en escala. Para tener una perspectiva, colocar la Estatua de la Libertad en su centro dejaría su antorcha lejos de tocar el techo. A pesar de su diseño robusto, el edificio ha sufrido daños, descritos como similares a un huevo ligeramente agrietado.
Tales vulnerabilidades han surgido como parte de los impactos más amplios de la guerra de Rusia contra Ucrania, donde el sitio de Chornobyl es una de varias áreas afectadas. El conflicto ha dirigido ataques a varios elementos de infraestructura, convirtiendo medidas protectoras en víctimas.
Afortunadamente, sistemas extensos de detección de radiación operan en todo el mundo, incluidas iniciativas gubernamentales y de bricolaje. Estas redes monitorean anomalías en tiempo real. En caso de un incidente grave similar a desastres pasados como Fukushima en 2011 o el propio Chornobyl, las alertas se propagarían globalmente casi de inmediato, permitiendo una respuesta internacional rápida.