Investigadores en la conferencia AQC25 enfatizaron que las computadoras convencionales son cruciales para hacer prácticos los sistemas cuánticos. Celebrada en Boston el 14 de noviembre, el evento destacó cómo la tecnología clásica controla qubits, decodifica resultados y ayuda en la fabricación. Expertos de Nvidia, IBM y startups discutieron la integración como clave para avances futuros.
La conferencia AQC25, organizada por Quantum Machines en Boston, Massachusetts, el 14 de noviembre, reunió a más de 150 expertos, incluidos profesores de computación cuántica y directores ejecutivos de startups de IA. Las discusiones se centraron en el papel indispensable de la computación clásica en la tecnología cuántica, desde el control de qubits hasta la gestión de errores.
Los ordenadores cuánticos dependen de qubits frágiles, como átomos fríos o circuitos superconductoros, cuya potencia escala con el número de qubits. Sin embargo, estos requieren una calibración precisa para evitar errores, una tarea manejada por sistemas clásicos. Shane Caldwell, científico de Nvidia, afirmó que los ordenadores cuánticos tolerantes a fallos para problemas reales necesitarán infraestructura clásica a petescala, similar a las supercomputadoras actuales. Nvidia introdujo recientemente un sistema que vincula procesadores cuánticos (QPUs) con GPUs utilizadas en aprendizaje automático y computación científica.
Incluso las salidas cuánticas eficientes, en forma de propiedades cuánticas de qubits, deben decodificarse clásicamente para ser utilizables. Pooya Ronagh de 1QBit señaló que la velocidad de las máquinas cuánticas tolerantes a fallos depende de componentes clásicos como controladores y decodificadores, lo que podría determinar si los cálculos toman horas o días.
Las presentaciones mostraron mejoras clásicas: Benjamin Lienhard del Walther-Meissner-Institute de Alemania discutió el aprendizaje automático para la lectura eficiente de qubits superconductoros, mientras que Mark Saffman de la University of Wisconsin-Madison informó sobre redes neuronales que mejoran la lectura de qubits atómicos. Blake Johnson de IBM detalló un decodificador clásico para su superordenador cuántico planeado para 2029, abordando desafíos de corrección de errores.
Yonathan Cohen en Quantum Machines observó: «Con el paso del tiempo, estamos viendo que cuanto más computación clásica acerquemos a los QPUs, más podemos exprimir el rendimiento integrado del sistema hasta nuevos límites». Izhar Medalsy de Quantum Elements destacó gemelos digitales de IA para el diseño de hardware, y la Quantum Scaling Alliance —codirigida por el premio Nobel 2025 John Martinis— vincula fabricantes de qubits con empresas como Hewlett Packard Enterprise y Synopsys.
El consenso subrayó el papel fundacional de la computación clásica en el progreso cuántico.