Al cierre de 2025, marcado por unos 50 conflictos armados y polarización, Luis Castro Obregón sugiere diez propósitos ciudadanos para resistir la barbarie. Eugenio Gómez Alatorre advierte que la inteligencia artificial pone en riesgo el 24% de los empleos mundiales, pero insta a adaptarse aprendiendo a trabajar con ella.
El 2025 concluye el primer cuarto del siglo XXI con un panorama inquietante: alrededor de 50 conflictos armados activos, incluyendo la invasión rusa a Ucrania y el genocidio en Gaza, según Luis Castro Obregón en El Financiero. Se suma una nueva doctrina de seguridad estadounidense bajo el 'corolario Trump', escaladas bélicas comerciales y nucleares, presiones en América Latina y el avance de la ultraderecha que agrede derechos humanos. Desafíos como la inteligencia artificial, la fragmentación en redes sociales y la polarización moldean la sociedad.
Castro Obregón propone diez acciones para 2026: 1. Promover la lectura como práctica de libertad. 2. Practicar el diálogo verdadero, no para ganar. 3. Apostar por la inclusión cotidiana. 4. Comprometerse con la no discriminación. 5. Defender la igualdad reconociendo desigualdades históricas. 6. Erradicar el racismo y clasismo. 7. Practicar la solidaridad y cooperación. 8. Apostar por la honestidad. 9. Cuidar una vida sana. 10. Respetar la identidad y valores ajenos.
En paralelo, Eugenio Gómez Alatorre analiza el impacto de la IA en el empleo, basado en un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): el 24% de los trabajos globales, unos 838 millones, enfrentan riesgo de automatización. Las ocupaciones se componen de tareas, algunas más automatizables, como en el caso de un radiólogo. Economistas del MIT indican que automatizar tareas complejas reduce salarios, mientras que automatizar las sencillas los aumenta. Recomienda reflexionar sobre tareas personales, enfocarse en las no automatizables y aprender a 'dirigir' la IA, como sugiere Avital Balwit de Anthropic: 'prepararse para ser directores(as) [de la IA]'.
Estas opiniones enfatizan la responsabilidad personal ante un mundo en tensión, promoviendo adaptación y valores democráticos para 2026.