El gobierno de Costa Rica ha anunciado el cierre de su embajada en La Habana debido a preocupaciones por el deterioro de los derechos humanos en Cuba. El ministro de Relaciones Exteriores, Arnoldo Andre Tinoco, citó el aumento de la represión y las malas condiciones de vida. Cuba rechazó la decisión, atribuyéndola a presiones de Estados Unidos.
El 19 de marzo de 2026, el gobierno costarricense informó el cierre de su embajada en La Habana. Según el canciller Arnoldo Andre Tinoco, la medida responde al 'profundo preocupación por el continuo empeoramiento de los derechos humanos en Cuba', así como al aumento de actos de represión contra ciudadanos, activistas y opositores. Se mencionan restricciones a libertades de expresión, asociación y reunión pacífica, junto con acoso a voces críticas y deterioro de condiciones de vida por escasez de alimentos, medicinas y servicios básicos, y pocas oportunidades económicas. La embajada costarricense carece de personal diplomático desde el 5 de febrero de 2026, haciendo 'prácticamente imposible' nombrar nuevos funcionarios. La decisión incluye pedir a Cuba retirar su personal diplomático de San José, dejando solo representación consular. El objetivo es enviar una 'señal fuerte de preocupación' para fomentar cambios y restaurar relaciones bilaterales. Esta acción se da en un contexto regional tenso: Ecuador expulsó a la misión cubana el 4 de marzo de 2026 por interferencia en asuntos internos. Durante la administración de Rodrigo Chaves, las relaciones empeoraron; en 2022 se suspendió un acuerdo educativo y en 2025 se apoyaron quejas en la ONU por violaciones de derechos humanos. El presidente electo Laura Fernandez Delgado apoyó la medida. El Ministerio cubano de Relaciones Exteriores rechazó 'enérgicamente' la decisión, alegando que es arbitraria y bajo presión estadounidense, uniéndose a intentos de aislar a Cuba.