El Ministerio de Exteriores de España emitió una alerta sanitaria advirtiendo sobre una grave epidemia en Cuba con brotes simultáneos de enfermedades virales transmitidas por mosquitos. Recomienda evitar viajes a la isla si no se está vacunado contra chikungunya, dengue y hepatitis A. Esta advertencia llega en plena temporada alta turística y tras un año catastrófico para el sector.
El viernes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España actualizó su alerta sanitaria para Cuba, destacando el deterioro significativo de la situación debido a la acumulación de basura y cortes prolongados de electricidad, que afectan la higiene. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), entre enero y septiembre de 2025, solo 36.788 turistas españoles visitaron Cuba, un descenso del 27,1% respecto al mismo período de 2024. Canadá, principal mercado emisor, registró 478.388 visitantes canadienses en los primeros siete meses de 2025, frente a 622.204 en 2024.
Esta crisis sanitaria resulta de años de negligencia en servicios básicos, con políticas de inversión que priorizaron el turismo sobre agricultura, energía, salud e infraestructura. Hasta 2024, la agricultura recibió solo el 3% de las inversiones totales, la salud pública el 1,9%, mientras que hoteles y restaurantes absorbieron el 10,8% y servicios empresariales, inmobiliarios y de alquiler el 26,6%. En 2025, de enero a octubre, el turismo bajó al 5,2%, los servicios esenciales como electricidad, gas y agua subieron al 36,7% desde el 12,6%, y el transporte al 10,7% desde el 8,5%. Sin embargo, la agricultura se mantuvo en el 2,1%, educación y ciencia en el 0,4% cada una, y salud pública en el 1,3%.
La alerta española advierte que las instalaciones médicas cubanas carecen de suministros y no cumplen estándares europeos, requiriendo pago inmediato de tratamientos y posible restricción de salida por deudas médicas. Se insta a usar solo agua embotellada por riesgo de hepatitis A. Países como Estados Unidos, Rusia y México también aconsejan precaución, exacerbando la caída turística que no alcanzará ni la mitad de los cuatro millones de visitantes de 2016.