Entrenadores deportivos cubanos en Caracas vivieron con temor los ataques estadounidenses del 3 de enero contra objetivos militares del régimen de Nicolás Maduro. Aunque no sufrieron daños directos, ahora permanecen en sus alojamientos esperando instrucciones sobre un posible regreso a Cuba. La situación genera incertidumbre entre los colaboradores y sus familias.
Víctor C., un entrenador cubano de 38 años con dos años en la misión deportiva en Venezuela, describe el susto inicial al despertar el 3 de enero. “Nos dio un gran susto, pero estamos bien”, relata desde su alojamiento en Caracas, donde convive con casi una docena de colegas de distintas provincias cubanas. Lejos de las explosiones en Fort Tiuna, la alerta sobre el ataque los dejó paralizados.
Por ahora, los entrenadores mantienen un perfil bajo, con actividades suspendidas en canchas y gimnasios. Algunos alojamientos perdieron servicio de internet tras daños en antenas, y la electricidad es intermitente. Ernesto, otro colaborador en el oeste de Caracas, nota que la vida callejera parece normal, con colas para comprar, aunque persiste el nerviosismo por posibles peores eventos.
Coordinadores transmiten que “todo está bien” y que las rutinas volverán pronto, incluso bromeando sobre una “misa deportiva” para calmar ánimos. Sin embargo, medios independientes como 14ymedio reportan parálisis en brigadas médicas cubanas, con rumores de repatriación antes del 16 de enero para quienes cumplieron misiones. Diario de Cuba menciona protocolos de evacuación activados, con mochilas de suministros listas.
El ministro cubano de Salud, José Ángel Portal, aseguró que el personal de misión está protegido, enfocándose en médicos, aunque mencionó a “otros profesionales”. El Instituto Cubano de Deportes (INDER) condenó la “agresión imperialista” sin detalles sobre entrenadores ni protocolos de evacuación. El acuerdo de cooperación Cuba-Venezuela data de 2000, y la Misión Barrio Adentro Deportiva de 2004 involucra coaches en disciplinas como atletismo y boxeo. En 2018, más de 200 cubanos trabajaban allí, pero no hay cifras actualizadas para 2026.
Familias en Cuba claman por retornos seguros. “Rezo mucho por su regreso... no esperen más”, suplica la madre de Ernesto, reflejando la opacidad oficial.