Thelma Brenes Muñoz ha escrito una carta conmovedora a su padre, Carlos Brenes, desaparecido hace más de cuatro meses en medio de la represión política en Nicaragua. En la misiva, publicada por Confidencial, expresa su angustia por su destino desconocido y las duras condiciones que enfrentan los prisioneros políticos. Compara la situación actual con la de 2018, describiéndola como peor y más cruel.
Thelma Brenes Muñoz, en una carta publicada originalmente en español por Confidencial y traducida al inglés por Havana Times, dirige sus palabras a su padre Carlos Brenes, de 70 años, quien dejó de responder mensajes el 14 de agosto. "Desde el 14 de agosto, la palabra incertidumbre ha cobrado un significado completamente nuevo para mí: vivo en ella todos los días, todas las horas", escribe Thelma, recordando cómo sus mensajes quedaron en 'visto' sin respuesta.
Carlos Brenes vivía tranquilamente en su finca en Masaya, cumpliendo con las reglas impuestas: reportándose a la policía cada cuatro días y enviando fotos por WhatsApp. Su desaparición, junto con la de su pareja Salvadora, apareció en noticias y redes sociales. Según informes de derechos humanos de diciembre, hay 62 personas desaparecidas forzosamente; Carlos es el número 9 y Salvadora el 35 en la lista.
Thelma expresa preocupación por la salud de su padre, quien padece diabetes, dolores de espalda, hormigueo en las piernas y presión arterial alta. Se pregunta si recibe sus medicamentos adecuadamente. Menciona las muertes en prisión de Mauricio Alonso y Carlos Cárdenas a finales de agosto, cuyos familiares recibieron ataúdes sellados y tuvieron que enterrarlos bajo escolta policial.
En conversaciones con otros familiares, coinciden en que esta vez es peor que en 2018: no se confirma dónde están los prisioneros, no hay visitas, paquetes ni medicamentos. "Todos queremos es encontrar una forma de decirles que no están solos y que no los hemos abandonado", afirma. Thelma rechaza posibles acusaciones fabricadas como terrorista o traidor, destacando la integridad de su padre. A sus 70 años, Carlos enfrenta nuevamente una situación injusta, y su hija promete continuar la búsqueda hasta saber de él.