Azis Subekti, miembro de la Comisión II de la Cámara de Representantes de Indonesia, señala que el enfoque del gobierno para resolver conflictos agrarios en áreas boscosas ha virado hacia el uso del análisis espacial. Aprecia este paso, al tiempo que insiste en que no todos los conflictos pueden resolverse con rapidez. Azis pide valentía para romper patrones antiguos y equilibrar la preservación de los bosques con la justicia para las comunidades.
Yakarta – Azis Subekti, miembro de la Comisión II de la Cámara de Representantes de Indonesia, afirma que el enfoque del gobierno para manejar conflictos agrarios en áreas boscosas ha experimentado cambios significativos en los últimos años. Según él, las resoluciones ahora dependen más del análisis espacial y el rastreo cronológico de la propiedad de la tierra, en lugar de meras suposiciones. «La resolución de los conflictos ya no se basa por completo en suposiciones, sino en el análisis espacial y el rastreo cronológico de la posesión de la tierra», dijo Azis en una declaración escrita el jueves 22 de enero de 2026. Aprecia las exhaustivas preparaciones que ha realizado Indonesia antes de tomar decisiones agrarias, incluyendo la distinción de zonas forestales. Sin embargo, Azis recuerda que este cambio pone de relieve que no todos los conflictos pueden resolverse de inmediato. Por ejemplo, en algunas regiones, miles de parcelas de tierra han sido ocupadas por comunidades durante décadas, pero no cumplen con criterios técnicos simples de resolución. «El Estado se ve obligado a tomar caminos de políticas, arreglos de gestión, asociaciones o esquemas de utilización limitada, que exigen paciencia, coordinación intersectorial y valentía para romper con patrones antiguos», añadió. Azis enfatiza la valentía del gobierno para abandonar patrones antiguos como clave para la resolución. También destaca que muchas aldeas en áreas boscosas permanecen en el limbo debido a políticas no sincronizadas entre ministerios. «La desconexión entre las políticas de tierras, forestales y ordenación territorial aún genera nuevas incertidumbres, incluida en el reconocimiento de territorios consuetudinarios que están fuera de las zonas forestales en términos espaciales pero se tratan de otra manera administrativamente», dijo. Además, Azis insta a la participación de la sociedad civil y la colaboración entre actores. Sin embargo, dicha colaboración debe ir más allá de las reuniones. «Requiere transparencia de datos, métricas de éxito claras y valentía para contener egos sectoriales que han prolongado los conflictos», afirmó. En última instancia, para Azis, los conflictos agrarios en bosques no se trata de elegir entre preservar los bosques o defender a las comunidades. «Al final, los conflictos agrarios en áreas boscosas no consisten en elegir entre proteger los bosques o defender a los ciudadanos. Se trata de reorganizar la relación del Estado con los espacios vitales de la gente. Los bosques no deberían sacrificarse por la justicia, ni la justicia sostenerse sacrificando a los humanos», concluyó.