La condesa Jacqueline de Ribes, icono de la elegancia parisina y musa de grandes modistos, falleció el martes a los 96 años en Suiza. Apodada la 'última reina de París', influyó en la moda internacional con su estilo y diseños. Su secretaría anunció la noticia el miércoles a la AFP en nombre de la familia.
Jacqueline de Ribes, nacida Jacqueline de La Bonninière de Beaumont el 14 de julio de 1929, fue una aristócrata apasionada por la moda desde la infancia. A los 19 años, se casó con el vizconde entonces conde Edouard de Ribes (1923-2013), con quien acumuló una colección de arte. Amiga cercana de Yves Saint Laurent y Valentino, se convirtió en mecenas y filántropa, encarnando el arte de vivir francés.
Ya en 1956, figuraba entre las mujeres mejor vestidas del mundo. En 1962, fue incluida en el 'Salón de la Fama' de la moda y celebrada por los mejores fotógrafos. Ese mismo año, tras incursiones en periodismo, teatro, televisión y diseño de interiores, lanzó su propia casa de moda, alentada por Yves Saint Laurent, uno de sus clientes. Su primera colección recibió elogios internacionales, con Estados Unidos como su principal mercado.
Dirigió su casa de moda hasta 1995, deteniéndose por razones de salud. En 2015, el Metropolitan Museum de Nueva York le dedicó una exposición con unos sesenta conjuntos, el más antiguo de 1962. A finales de 2019, la subasta de su colección con su esposo recaudó 22,8 millones de euros en Sotheby's France, incluyendo compras del Louvre y el Palacio de Versalles.
Estilista, empresaria y figura del jet-set, Jacqueline de Ribes simbolizaba la elegancia parisina, especialmente en Estados Unidos. Su muerte en Suiza, confirmada por su asistente Stéphanie Mouly a la AFP, marca el fin de una era para la moda francesa.