El viernes 19 de diciembre, el Insee anunció que la deuda pública de Francia se sitúa ahora en 3.482 mil millones de euros, o el 117,4% del PIB, un nivel récord fuera de tiempos de guerra o pandemia. Este aumento de 65.900 millones de euros en tres meses pone de manifiesto una trayectoria preocupante, con analistas que advierten de una posible crisis en los mercados si no se produce una corrección.
El Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee) publicó estas cifras el 19 de diciembre, mostrando una deuda pública que se ha incrementado en 65.900 millones de euros en los últimos tres meses hasta alcanzar los 3.482 mil millones a finales de septiembre. Esta ratio del 117,4% del PIB marca un pico sin precedentes en tiempos de paz, mientras el país se enfrenta a tensas negociaciones presupuestarias en la Asamblea Nacional.
Esta situación encaja en un patrón de larga data: desde 1975, los presupuestos del Estado, las colectividades locales y la seguridad social han registrado déficits crónicos. Para cubrir estas brechas, Francia ha acumulado una deuda que financia no solo inversiones, sino principalmente operaciones diarias y transferencias sociales.
El economista Guillaume Hannezo, en una nota para Terra Nova, explica: «No solo se financian con deuda los gastos excepcionales o de inversión, sino las operaciones corrientes del Estado y los gastos de transferencia relacionados con la redistribución o la seguridad social». Mientras tanto, Nicolas Dufourcq, director general de Bpifrance, compara esta deuda con «un crédito al consumo que cubre los gastos de la semana y no prepara nada para el futuro», como escribe en su libro The Social Debt of France, 1974-2024.
Los analistas advierten de que, sin medidas correctivas, podría surgir inestabilidad en los mercados financieros, lo que hace que las actuales negociaciones presupuestarias sean aún más vitales para el futuro del Gobierno.