El Estado francés registró un déficit de 125.000 millones de euros en 2025, una caída de 31.600 millones respecto a 2024, gracias a unos ingresos fiscales sólidos, anunció Bercy el 3 de febrero. Esta mejora, la más fuerte desde 2020, aún oculta presiones de deuda continuas. El gasto público se mantuvo estable, mientras que los ingresos superaron las previsiones.
El Ministerio de Economía y Finanzas publicó las cuentas del Estado para 2025 el martes 3 de febrero. Según los datos, el Estado gastó 124.700 millones de euros más que sus ingresos, una brecha cubierta por préstamos cada vez más grandes y caros. Por cada 100 euros que entraban en las arcas, salían 131 euros para financiar educación, seguridad, defensa, salud e intereses de la deuda. Este supone una mejora significativa: el déficit cayó en 31.600 millones de euros, un 20%, respecto a 2024. Amélie de Montchalin, ministra de Cuentas Públicas, lo calificó como «la mayor caída anual en el déficit de financiación observada desde 2020». Los ingresos fiscales impulsaron este rendimiento, a pesar de algunos incidentes de fraude o fugas. Tras dos años de grandes sobrecostes presupuestarios, la administración tributaria funcionó con eficiencia, cumpliendo —e incluso superando ligeramente— los objetivos. Sin embargo, el gasto apenas cambió, lo que destaca los desafíos continuos para controlar los flujos de salida. Aunque el déficit sigue siendo sustancial, esta reducción proporciona un alivio temporal en medio del aumento de la deuda pública.