El exministro de Economía Hernán Lacunza elogió las mejoras en las cuentas públicas durante 2024 y 2025, pero alertó que al final de 2025 la situación fiscal carece de margen para maniobras adicionales. Según su análisis, el superávit oficial es del 0,2% del PBI, aunque ajustes por intereses e inflación revelan déficits mayores. Lacunza enfatizó que el fin del proceso de normalización financiera impondrá mayores exigencias de ahorro.
Hernán Lacunza, exministro de Economía durante el gobierno de Mauricio Macri, compartió un análisis detallado en la red social X sobre el estado de las finanzas públicas argentinas bajo la administración de Javier Milei. En su evaluación, las cuentas públicas han mostrado una mejora significativa en el período 2024-2025, independientemente de cómo se midan, ya sea incluyendo o excluyendo intereses devengados y efectos de inflación.
Lacunza detalló varios indicadores clave. El superávit financiero oficial alcanza el 0,2% del PBI en base caja, un criterio estándar en las cuentas públicas argentinas, aunque no exento de críticas por su uso intensivo de instrumentos con intereses capitalizables como Lecap, Boncap y bonos CER. Si se computan los intereses devengados pero no pagados, el resultado se convierte en un déficit del 4% del PBI. Ajustando por inflación para considerar solo intereses reales, este déficit se reduce al 1,2% del PBI.
El exfuncionario señaló que el superávit financiero oficial (+0,2% del PBI) se acerca al primario (+1,4% del PBI, sin intereses), una convergencia que no se observaba en los últimos diez años, donde la diferencia solía ser de 2 a 2,5 puntos del PBI. Además, los intereses sobre la deuda en dólares permanecen bajos, en un 3,26% anual del stock de deuda para 2025, gracias a la reestructuración de 2020 con cupones reducidos. Sin embargo, Lacunza advirtió que al reingresar al mercado voluntario internacional, estos costos aumentarán, como se vio en una emisión local de diciembre con un rendimiento del 9,26%.
A pesar de los avances, Lacunza concluyó que la situación al cierre de 2025 presenta 'una situación fiscal sin holguras', limitando opciones como reducciones ambiciosas de impuestos y requiriendo más disciplina fiscal una vez concluida la normalización financiera. Ante una consulta sobre si un crecimiento del PBI del 4% proporcionaría alivio, respondió afirmativamente que daría 'algo de margen'.