El presidente Javier Milei ha logrado avances en la formalización de ahorros no declarados, con casi 300.000 argentinos declarando más de US$20.000 millones en un programa de blanqueo fiscal. Sin embargo, el fin del período de inmovilización de las cuentas CERA el 1 de enero de 2026 representa una prueba clave para la confianza en su gestión económica. Analistas advierten que cambiar la cultura de ahorro 'bajo el colchón' tomará años.
Tras décadas de crisis financieras, los argentinos han desarrollado el hábito de guardar dólares en efectivo fuera del sistema bancario, desde debajo del sofá hasta escondites en conventos, como hizo un ex político con la ayuda de monjas. El colapso de 2001, cuando los depósitos en dólares fueron convertidos a pesos, profundizó esta desconfianza. Recientemente, en octubre, una liquidación de mercados provocó una corrida por dólares ante temores preelectorales.
Bajo la gestión de Milei, que asumió hace dos años, los depósitos en dólares del sector privado en el sistema financiero se han más que duplicado, alcanzando US$36.000 millones, el nivel más alto desde la corrida bancaria de 2002. Esto representa solo una fracción de los US$204.000 millones estimados fuera de los bancos, según un informe del Banco Central del año pasado. El programa de blanqueo fiscal atrajo casi US$24.500 millones en cuentas CERA, de los cuales más de US$100.000 por depósito deben permanecer inmovilizados hasta el 1 de enero de 2026 para evitar impuestos.
El Congreso aprobó recientemente la Ley de Inocencia Fiscal, que eleva los umbrales para perseguir evasión fiscal, incentivando el uso de fondos no declarados. El ministro de Economía, Luis Caputo, estimó que hay casi US$200.000 millones bajo los colchones que podrían generar intereses y crédito. 'Cambiar la cultura “debajo del colchón” en Argentina llevará años', dijo Sebastián Domínguez, de SDC Asesores Tributarios.
El partido de Milei ganó las elecciones legislativas y obtuvo apoyo para el primer presupuesto anual en años, mientras la inflación se redujo y se disiparon rumores de devaluación. Sin embargo, brókeres como Walter Stoeppelwerth de Grit Capital advierten de una posible fuga de capitales al exterior una vez levantadas las restricciones. Pilar Tavella de Balanz ve el aumento de depósitos como una señal de confianza, aunque espera movimientos contenidos.