Por primera vez, el gobierno cubano autoriza a personas privadas a mantener cuentas en moneda extranjera y realizar transacciones con ellas. Esta medida, parte de un paquete legislativo, impone un coeficiente de retención del 80% para ciertos ingresos en divisas, que deben entregarse al Banco Central. El objetivo es aumentar los ingresos en moneda extranjera y facilitar importaciones legales.
El gobierno cubano ha implementado un nuevo mecanismo para el manejo de divisas extranjeras, publicado en la Gaceta Oficial el jueves. Este paquete incluye un decreto-ley y tres resoluciones que afectan a todos los actores económicos, ya sean estatales, privados, cooperativos, nacionales o extranjeros. La iniciativa busca una dolarización parcial hasta que el peso cubano pueda recuperarse como única moneda legal.
Las empresas privadas y trabajadores por cuenta propia podrán usar sus ingresos en divisas para importar materias primas, pero deben entregar el 20% del saldo al Banco Central a la tasa oficial de cambio, que es inferior al valor del mercado informal. Para ingresos provenientes de exportaciones, comercio electrónico con pagos del exterior, ventas a usuarios de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) y otras modalidades de inversión extranjera, se aplica un coeficiente de retención del 80%. En otros casos, como fuentes legales específicas detalladas en el artículo 5, se permite retener el 100%.
Las divisas retenidas pueden venderse en el mercado de cambios o usarse para pagos autorizados, fomentando enlaces productivos y sustitución de importaciones. Esta regulación resuelve demandas antiguas del sector privado por un mercado legal de divisas, que antes impulsaba el mercado paralelo y exponía a los negocios a riesgos de sanciones.
Además, se autorizan cuentas bancarias en divisas para privados, permitiendo pagos directos por importaciones sin necesidad de cambiar moneda. Se introduce el ACAD, una autorización de compra de divisas del Banco Central que requiere tener pesos disponibles y no es transferible. Las transacciones internas se realizarán preferentemente en pesos, con excepciones para la ZEDM y pagos mutuamente acordados en divisas entre exportadores y proveedores domésticos.
Los inversionistas extranjeros operan en divisas y pueden usar ambas monedas internamente. Los privados reciben pagos en divisas si el cliente lo hace, con opción a convertir a pesos. Productores agrícolas reconocidos como exportadores o sustitutos de importaciones ingresarán sus ganancias en cuentas en divisas.
Esta medida podría ayudar al estado a recuperar control sobre flujos de divisas que operaban ilegalmente, facilitando pagos para combustible y otros suministros esenciales.