El Banco Central de Cuba ha implementado tres tasas de cambio temporales para proteger bienes esenciales y estimular la generación de divisas, en un proceso gradual hacia la unificación de tasas. Ian Pedro Carbonell Karel, director de Política Macroeconómica del banco, aclara dudas comunes sobre estos ajustes en una entrevista. El enfoque busca reducir la especulación y estabilizar precios mediante transacciones reales.
Recientemente, Cuba anunció modificaciones en su mercado cambiario, generando opiniones diversas entre la población. Estas medidas buscan organizar los flujos de divisas de manera gradual y progresiva, con el objetivo final de unificar las tasas oficiales y eliminar el mercado ilegal de monedas.
Ian Pedro Carbonell Karel, director de Política Macroeconómica del Banco Central de Cuba y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, respondió a preguntas frecuentes. Explicó que las tres tasas de cambio son necesarias por el principio de gradualismo: protegen bienes y servicios esenciales, estimulan la generación de divisas y regulan flujos. La tasa del segmento III es flotante, ajustándose según condiciones del mercado, disponibilidad de divisas, demanda real y factores económicos, lo que la diferencia de regímenes fijos previos.
"El mecanismo permite que la tasa se ajuste flexiblemente a cambios en el entorno macroeconómico, reduciendo distorsiones y alejando la formación de la tasa de espacios informales y especulativos", afirmó Carbonell Karel.
Los beneficios incluyen una base en transacciones reales de compra y venta, lo que reduce la volatilidad y la especulación, permitiendo precios más estables y decisiones de consumo racionales. Para remesas, los canales oficiales son más baratos, seguros y transparentes, eliminando riesgos de intermediarios irregulares. Los ingresos de colaboradores internacionales y cooperantes se cambian a la tasa del segmento III vigente.
Los saldos en cuentas MLC pueden convertirse a pesos cubanos sin margen comercial, usando plataformas como Transfermóvil o EnZona, a la tasa publicada por el banco.
Estos cambios ayudan a mitigar la inflación al corregir expectativas y reducir distorsiones, pero requieren acciones complementarias como contener la emisión monetaria y aumentar la oferta de bienes en moneda nacional. El proceso gradual limita impactos inflacionarios y permite adaptación a los agentes económicos.
"Este enfoque gradual también está ligado a la creación progresiva de incentivos y mecanismos que contribuyan a reactivar la economía de manera sostenible", concluyó el experto.