El presidente Gustavo Petro criticó la decisión del Banco de la República de mantener inalterada la tasa de interés en 9,25%, argumentando que en realidad eleva la tasa real debido a la caída de la inflación. Acusó al banco de depender de intereses financieros en lugar de ser independiente del progresismo económico. Esta postura se da tras ocho meses sin cambios en la tasa, mientras economías como EE.UU. y el Reino Unido preparan recortes.
El presidente Gustavo Petro expresó su desacuerdo con la reciente resolución de la Junta Directiva del Banco de la República, que optó por mantener la tasa de política monetaria en 9,25% para cerrar el año. Esta decisión, adoptada por mayoría con cuatro votos a favor de la estabilidad, dos —incluyendo el ministro de Hacienda, Germán Ávila— por una reducción de 50 puntos básicos y uno por 25 puntos, completa ocho meses sin modificaciones.
En un mensaje en su cuenta de X, Petro argumentó que, aunque el banco afirma no haber subido la tasa, el descenso de la inflación implica un encarecimiento real del costo del dinero. “El Banco dice que no sube la tasa, pero eso no es verdad: lo que sube es la tasa de interés real, porque la inflación bajó”, declaró. Advirtió que esta política restrictiva podría revaluar el peso y limitar el crecimiento económico, en contraste con las tendencias de bajada de tasas en países como Estados Unidos y el Reino Unido.
El gerente del banco, Leonardo Villar, justificó la medida por la inflación aún alejada de la meta del 3%, enfatizando la necesidad de una política prudente. “Mientras la inflación siga alejada del rango objetivo, la política monetaria debe seguir siendo restrictiva”, señaló.
Petro fue más allá al cuestionar la independencia del emisor. “El Banco de la República es independiente, pero solo del progresismo económico y de los trabajadores; es dependiente de los intereses de los propietarios del capital financiero”, afirmó, sugiriendo un sabotaje político contra su gobierno. En una autocrítica, admitió que aceptar un nombramiento en la Junta recomendado por el exministro José Antonio Ocampo fue un error. “Yo, ingenuamente, acepté. Creí que era progresista. Hoy podría tener la mayoría de la junta del lado del pueblo trabajador”, reflexionó.