El magistrado del Supremo Gilmar Mendes suspendió la quiebra de sigilo bancario, fiscal y telemático de Maridt, empresa de la que es socio el magistrado Dias Toffoli. La medida respondía a una orden de la CPI del Crimen Organizado y fue criticada en un editorial de Folha de S.Paulo como una maniobra irregular. La decisión se basó en un mandado de seguridad archivado de 2021 sin relación con el caso actual.
El 27 de febrero de 2026, el magistrado del Supremo Gilmar Mendes suspendió la quiebra de sigilo de Maridt, empresa de la que es socio el magistrado Dias Toffoli, ordenada días antes por la CPI del Crimen Organizado. Mendes calificó la orden de «carecer de validez por falta absoluta de fundamento válido» y con una «narrativa y justificación errónea, imprecisa y equivocada». La decisión se dictó en un mandado de seguridad de 2021 presentado por la productora Brasil Paralelo en el contexto de la CPI de la Covid, un caso ya archivado y sin relación con Banco Master ni la investigación actual. Banco Master está controlado por Daniel Vorcaro, y la CPI busca esclarecer posibles vínculos entre autoridades judiciales y el crimen organizado. Un editorial de Folha de S.Paulo, publicado el 2 de marzo de 2026, presentó la acción de Mendes como una «maniobra que se burla de los ritos procesales» y sugirió posibles arreglos en backstage para beneficiar a Toffoli. La nota indicó que Toffoli aparece mencionado en conversaciones del teléfono de Vorcaro. El día anterior, el 26 de febrero, el magistrado André Mendonça dictaminó que los hermanos de Toffoli estaban exentos de comparecer ante la CPI. El editorial argumentó que tales medidas revelan un «espíritu de cuerpo» en el STF y cuestionó la necesidad de proteger derechos individuales sin seguir procedimientos judiciales estándar. La CPI, creada para investigar el crimen organizado, amplió su alcance al caso Banco Master, con argumentos parlamentarios para esclarecer involucramientos judiciales. Sin embargo, el rol del STF es frenar acciones que violen el Estado de derecho.