El presidente del STF, Luiz Edson Fachin, abogó por un distanciamiento imparcial de los jueces y retomó las discusiones sobre un código de ética en respuesta a la crisis de Banco Master. En una entrevista, el ministro emérito Luís Roberto Barroso reconoció un 'momento difícil' para el tribunal, pero instó a la cautela en los juicios. El escándalo afecta a ministros como Alexandre de Moraes y Dias Toffoli, con mensajes revelados y vínculos comerciales.
La crisis en el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil tomó nuevos rumbos con declaraciones del presidente Luiz Edson Fachin y del ministro emérito Luís Roberto Barroso sobre el escándalo de Banco Master. Fachin, presidente del tribunal, enfatizó en una reunión con los líderes del tribunal la necesidad de un 'sano distanciamiento de las partes e intereses en juego', afirmando que 'la imparcialidad no es frialdad, sino una condición para la equidad'. Advirtió que la justicia no puede ser 'encarcelada por intereses provincianos, conveniencias económicas o cálculos políticos', y que las decisiones deben resistir el escrutinio público. Los bastidores muestran que Fachin ha apoyado al ponente André Mendonça, con quien habló la noche del 9 de marzo sobre la estructuración del caso. Retomó las conversaciones con la ministra Cármen Lúcia sobre el código de ética, anunciado en febrero pero pospuesto hasta después de las elecciones de 2026. Fachin también concedió más auxiliares a la oficina de Mendonça y conversó con colegas como Gilmar Mendes y Alexandre de Moraes para manejar las tensiones. Barroso, en una entrevista de GloboNews el 11 de marzo, dijo que 'nunca había oído hablar' de Daniel Vorcaro, propietario del banco liquidado. Reconoció una 'percepción crítica real' del STF, citando lecturas de periódicos y conversaciones con amigos, pero abogó por evitar 'juicios apresurados'. El escándalo involucra mensajes intercambiados entre Moraes y Vorcaro el día del primer arresto de este último, negados por el ministro, y la remoción de Dias Toffoli de la ponencia tras revelar una participación en una empresa vendida a fondos vinculados a Vorcaro. Barroso elogió a Fachin y Mendonça, vio con simpatía el código de ética como una 'demanda social' y criticó los pagos extras, admitiendo irregularidades que abordar. Fachin enfatizó que los privilegios judiciales dependen de la confianza pública y que el Poder Judicial no puede salir 'menor' del debate sobre remuneraciones.