Edson Fachin, presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF), impulsa un código de ética que divide incluso a ministros partidarios en medio de una crisis de imagen ligada al caso Banco Master. Los partidarios temen que el debate pueda debilitar al tribunal y aparente una admisión de culpas. Fachin busca construir consenso, posiblemente retrasando las discusiones hasta después de las elecciones.
Edson Fachin, presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF), avanza en una propuesta de código de ética que divide incluso a jueces partidarios en medio de una crisis de imagen vinculada a las investigaciones del Banco Master. Evaluaciones internas muestran que Fachin cuenta con el respaldo de la mayoría de los diez miembros actuales del tribunal, lo que lo convierte en una iniciativa clave de su mandato. Sin embargo, los partidarios dudan del momento, temiendo que pueda socavar al tribunal durante un período de vulnerabilidad. El grupo partidario incluye a Cármen Lúcia (designada ponente), Cristiano Zanin, Luiz Fux, André Mendonça y Flávio Dino, quienes han divergido en casos mayores como la condena al expresidente Jair Bolsonaro por un intento de golpe de Estado. Los críticos, incluidos Alexandre de Moraes y Gilmar Mendes, sostienen que la Constitución y la Loman (Ley Orgánica Nacional de la Magistratura de 1979) bastan para la regulación. El caso Banco Master destaca problemas: la esposa de Moraes, la abogada Viviane Barci, firmó un contrato mensual de 3,6 millones de reales con el banco, según O Globo. Familiares de Dias Toffoli tenían participaciones en un fondo vinculado a Master, según Folha. Como ponente, Toffoli argumentó que los jueces pueden poseer acciones sin cargos directivos. Moraes negó conflictos personales y denunció la “demonización” de las conferencias. Fachin considera posponer las discusiones de fondo hasta después de las elecciones para construir consenso mediante diálogos individuales tras el receso judicial. Un estudio de la Fundação FHC recomienda cláusulas sobre imparcialidad, integridad y cuarentenas post-mandato extendidas. La falta de un borrador formal alimenta el escepticismo entre los jueces.