James Watson, el biólogo que codecubrió la estructura de doble hélice del ADN, ha fallecido a los 97 años en un hospicio de Nueva York. Su trabajo pionero le valió un Premio Nobel y moldeó la genética moderna. A pesar de sus logros científicos, la carrera de Watson estuvo marcada por controversias significativas.
James Watson falleció en un centro de hospicio en Nueva York a la edad de 97 años. Compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1962 con Francis Crick y Maurice Wilkins por revelar la forma de doble hélice del ADN en 1953, un descubrimiento que revolucionó la biología al explicar cómo se almacena y transmite la información genética.
Tras este avance, Watson impulsó la biología molecular como director, presidente y canciller del Laboratorio Cold Spring Harbor en Nueva York. Bajo su liderazgo, la institución se convirtió en un líder global en el campo. También dirigió el Proyecto Genoma Humano durante dos años, renunciando en protesta contra los esfuerzos por patentar secuencias genéticas.
Watson consideraba sus escritos como su mayor legado. En una entrevista de 2007 con New Scientist, declaró: “La doble hélice iba a ser descubierta por alguien. Yo la aceleré un poco. Pero Francis Crick nunca habría escrito The Double Helix, ni ningún otro de los científicos involucrados.” Esperaba que sus libros inspiraran a los jóvenes a perseguir la ciencia.
Su carrera no estuvo exenta de controversia. El artículo de 1953 se basó en imágenes de rayos X de Rosalind Franklin, cuyas contribuciones Watson y Crick minimizaron, lo que llevó a críticas duraderas. Watson a menudo era despectivo con otros campos biológicos y enfrentó repercusiones profesionales por comentarios sobre investigadores y grupos marginados, culminando en su jubilación en 2007 de Cold Spring Harbor.
No obstante, las ideas de Watson allanaron el camino para entender la herencia, las relaciones evolutivas y los tratamientos para enfermedades genéticas, consolidando su estatus como uno de los científicos más influyentes del siglo XX.