Japón y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo comercial el 22 de julio, con Japón comprometiéndose a invertir 550.000 millones de dólares en industrias críticas de EE.UU. a cambio de aranceles más bajos sobre automóviles japoneses y otros productos. Sin embargo, el compromiso podría quedar por debajo de las expectativas del presidente Donald Trump y parecer un negocio rutinario en lugar de un compromiso amplio.
Las negociaciones comerciales entre Japón y Estados Unidos culminaron en un acuerdo significativo el 22 de julio. Japón se comprometió a invertir 550.000 millones de dólares en industrias y tecnologías críticas en EE.UU., a cambio de aranceles reducidos sobre automóviles japoneses y otros productos. Este acuerdo se considera un avance en la distensión de las tensiones comerciales entre ambos países.
Sin embargo, los expertos dudan de que el compromiso se implemente a plena escala. Richard Katz, economista especializado en Japón, declaró: “No creo que ese acuerdo se implemente tal como está. No creo que ocurra”. Agregó: “Creo que Japón está diciendo ‘sí’ a EE.UU. hasta la muerte, como que la verdadera negociación está ocurriendo ahora”.
Las inversiones involucran a fabricantes de automóviles japoneses y otras empresas, con el objetivo de impulsar el empleo y la transferencia de tecnología en EE.UU. Los detalles de la implementación siguen en discusión, con Tokio examinando la letra pequeña. Como resultado, lo que se presentó como el acuerdo del siglo podría evolucionar hacia algo más cercano a prácticas comerciales estándar.
Observadores de las relaciones EE.UU.-Japón señalan que, aunque estas inversiones podrían fortalecer los lazos económicos a largo plazo, también destacan la naturaleza estricta de las políticas comerciales de la administración Trump. En general, el acuerdo subraya la interdependencia de ambas economías, aunque persisten incertidumbres en su ejecución.