La Agencia Forestal de Japón introducirá un sistema para cuantificar las contribuciones ambientales de las empresas involucradas en la conservación forestal. Al hacer visibles estos esfuerzos, la iniciativa busca fomentar la participación corporativa mediante el reconocimiento de clientes y mercados. Se dirige al programa de reforestación con reparto de beneficios, midiendo impactos como el almacenamiento de agua y la absorción de dióxido de carbono.
La Agencia Forestal de Japón lanzará un sistema que cuantifica los beneficios ambientales proporcionados por las empresas que participan en la conservación forestal. La medida busca aumentar la participación del sector privado permitiendo que las firmas muestren sus contribuciones a clientes y al mercado en general, ganando así reconocimiento.nnEl sistema se aplicará al programa de reforestación con reparto de beneficios, en el que gobiernos locales y empresas colaboran para gestionar bosques nacionales y dividir los ingresos de la madera cosechada con el Estado. Las empresas participantes se encargan de tareas como plantar árboles, cortar hierba y mantener densidades forestales óptimas. Sin embargo, dado que los árboles tardan unos 50 años en alcanzar tamaño de cosecha, la participación ha sido mayor entre autoridades locales que entre entidades privadas.nnEste año, la agencia evaluará las contribuciones ambientales de los participantes del programa, calculando métricas como la capacidad de almacenamiento de agua de los bosques, la prevención de escorrentías de sedimentos y la absorción de dióxido de carbono. Mientras las empresas enfrentan una creciente presión para alinear sus operaciones con salvaguardas ambientales, estos esfuerzos cuantificados podrían servir como un punto de venta clave. Las firmas también podrían reutilizar los bosques para recreación de empleados.nnUn funcionario de la agencia expresó optimismo, afirmando: «Como actores involucrados en la silvicultura, el rol de las empresas será cada vez más importante en el futuro». Esta iniciativa subraya los esfuerzos por integrar la participación corporativa en la gestión sostenible de bosques, equilibrando la preservación ecológica con incentivos económicos.