Marx Arriaga Navarro dejó su oficina en la Secretaría de Educación Pública (SEP) el 17 de febrero de 2026, tras recibir la notificación formal de su destitución como director general de Materiales Educativos. El exfuncionario negó acusaciones de solicitar 'moches' a trabajadores y afirmó que regresará a la enseñanza. Su salida ocurrió en medio de consignas de apoyo de empleados.
Marx Arriaga permaneció en su oficina de la SEP desde el 13 de febrero, cuando se anunció su destitución, hasta el 17 de febrero, cuando recibió el documento oficial que confirmaba su remoción. Durante su gestión, enfrentó acusaciones de presuntos cobros indebidos y maltratos, pero Arriaga las rechazó categóricamente. 'Es mentira, no hice absolutamente nada', declaró mientras viajaba en el Metro de la Ciudad de México.
En entrevista con Carmen Aristegui, reiteró que nunca solicitó dinero a maestros o empleados. 'Nos conocen miles de maestros en el país, trabajamos junto a ellos y nunca se les solicitó nada', afirmó. Arriaga señaló que él mismo presentó una denuncia ante el Órgano Interno de Control tras su salida y que no existe notificación formal en su contra.
Su salida del edificio en la Ciudad de México fue acompañada por gritos de 'No estás solo' y 'Fuera Mario Delgado de la SEP' de parte de trabajadores. Empacó sus pertenencias y se dirigió al Metro Coyoacán, llevando una mochila y un cuadro de Karl Marx. Indicó que firmó plazas para compañeros de honorarios ese día y que no vivirá de la administración pública, optando por regresar a las aulas.
La SEP nombró a Nadia López García como su reemplazante, quien impulsará contenidos sobre mujeres e indígenas en los libros de texto gratuitos. Arriaga contradijo a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien mencionó desacuerdos por incluir mujeres en la historia; él alegó que la SEP pidió eliminar menciones a Ayotzinapa, la guerra sucia y otros temas sensibles.
Según su declaración patrimonial de 2025, Arriaga ganaba 1 millón 643 mil 881 pesos netos anuales y poseía una casa, vehículos incluyendo un Chevrolet Bel Air 1953 comprado en 60 pesos, y deudas en tarjetas de crédito.