El Consejo Nacional de Educación de Brasil publicó una resolución para 2025 que hace obligatoria la educación digital y mediática en toda la educación básica. La medida busca equipar a niños y jóvenes para manejar críticamente la información y las tecnologías. Las directrices abordan desafíos como la desinformación y los impactos en la salud mental.
El 21 de marzo de 2025, el Consejo Nacional de Educación de Brasil (CNE) aprobó la resolución CNE/CEB 2, que establece las Directrices Operativas Nacionales para el uso de dispositivos digitales en los espacios escolares y la integración curricular de la educación digital y mediática. Esta norma se aplica a todas las redes de educación básica pública y privada, haciendo obligatoria su implementación a partir de 2026. nnLa resolución aborda un contexto de acceso generalizado a la información, complicado por la desinformación, el uso excesivo de pantallas, el discurso de odio, la exposición temprana a redes sociales y los efectos en la salud mental. Según el documento, restringir las tecnologías por sí solo es insuficiente; la educación debe fomentar la comprensión, el análisis crítico y el uso responsable. nnLas directrices llaman a una integración curricular progresiva, adaptada a las etapas de la educación básica. En la educación infantil, el énfasis está en experiencias, juego y exploración, con un uso mínimo y cuidadoso de la tecnología. En la educación fundamental y secundaria, el enfoque se desplaza hacia la construcción de autonomía, pensamiento crítico y comprensión de los medios, entornos digitales y sus impactos sociales, culturales y éticos. nnEste enfoque marca un cambio de paradigma, pasando de los debates sobre prohibiciones de celulares a preparar a los estudiantes para analizar información, identificar fuentes confiables, comprender los intereses subyacentes del contenido y producir comunicación consciente. La educación mediática se considera esencial para la ciudadanía del siglo XXI. nnAdemás, el texto subraya el rol de la escuela como espacio de interacción y diálogo, limitando el uso no pedagógico de dispositivos para fomentar interacciones presenciales y trabajo colaborativo. La implementación requiere formación continua de docentes y métodos interdisciplinarios. Autores de artículos de opinión en Folha de S.Paulo, como la periodista y editora de las revistas juveniles Qualé y Ué, enfatizan que esta educación es tan crucial como la alfabetización o la instrucción en matemáticas.