Trabajadores del Metro de la Ciudad de México iniciaron una marcha el miércoles 4 de febrero para exigir recursos para mantenimiento, equipo de seguridad y revisión de condiciones laborales. La protesta, convocada por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, partió de la estación Balderas hacia el Zócalo, afectando el tráfico en el centro. Las demandas destacan problemas ignorados por el gobierno local pese a intentos de diálogo.
La marcha de los trabajadores del Metro de la Ciudad de México se llevó a cabo el miércoles 4 de febrero como una medida de presión contra las autoridades capitalinas. Convocada por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC) Metro, la movilización inició alrededor de las 15:30 horas en la estación Balderas, un punto clave en el centro de la ciudad, y se dirigió hacia el Zócalo y otras zonas estratégicas.
Esta protesta representa un momento crítico en la relación entre el sindicato y el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada Molina. Los trabajadores denuncian que los recursos asignados al Metro son insuficientes para cubrir necesidades operativas básicas, lo que pone en riesgo al personal y a los millones de usuarios diarios. Aunque no se planea un paro generalizado, la marcha anticipa afectaciones viales y posibles interferencias en el servicio.
Entre las exigencias principales se encuentran la asignación de presupuesto adecuado para el mantenimiento de trenes, vías e instalaciones, así como la entrega de ropa de trabajo, equipo de seguridad y protección personal. Además, el sindicato demanda atención a temas laborales pendientes, como la reorganización de plazas y condiciones que no respetan acuerdos previos, incluyendo jornadas prolongadas. Los manifestantes también enfatizan la necesidad de mejorar la seguridad para los usuarios, argumentando que un sistema mejor mantenido beneficia a toda la población.
El contexto de la marcha incluye críticas recurrentes por deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura del Metro y fallas frecuentes, que afectan la calidad y seguridad del servicio más utilizado en la capital. Las autoridades locales han respondido con llamados al diálogo y han indicado que revisarán las necesidades de mantenimiento, pero hasta ahora no se han publicado compromisos concretos entre el gobierno y el sindicato.