El Consejo del Distrito de Mid Sussex ha rechazado planes para convertir pistas de tenis abandonadas en Haywards Heath en una instalación temporal de pádel, citando pruebas insuficientes sobre los impactos acústicos. La decisión se produjo tras una fuerte oposición de residentes preocupados por las molestias en una zona tranquila, a pesar del apoyo de otros que veían beneficios para la comunidad. La propuesta buscaba introducir este deporte de raqueta en auge en el emplazamiento del St Francis Sports and Social Club.
El rechazo del consejo pone de manifiesto las tensiones entre promover el desarrollo deportivo y proteger la amenidad residencial. Las pistas de tenis abandonadas en el St Francis Sports and Social Club han sido descritas como una eyesore 'decrepita', lo que motivó la solicitud para transformarlas en pistas de pádel. El pádel, un deporte que combina elementos de tenis y squash jugado en dobles en una pista cerrada, ha ganado popularidad en la región, con aprobaciones recientes para cuatro pistas en un polígono industrial de Chichester y propuestas para seis más en la pista de carreras de Plumpton Racecourse. El respuesta pública estuvo dividida: 125 cartas apoyaron el proyecto, argumentando que reemplazaría el sitio en desuso con instalaciones modernas y revitalizaría la zona local. Un partidario señaló que sería 'genial' para la comunidad. Sin embargo, 104 objeciones se centraron en posibles problemas de ruido, describiendo los impactos de la pelota en la raqueta como un sonido repetitivo de 'disparo' más frecuente que en el tenis. Los residentes expresaron temores de graves molestias en la tranquila ubicación residencial, junto con aumento del tráfico, aparcamiento en la calle y contaminación lumínica de los focos de 8 metros propuestos. Los funcionarios del consejo enfatizaron la ausencia de una evaluación acústica crucial, creando una 'brecha en la comprensión de cuán intrusivos pueden ser los impactos del pádel'. Concluyeron que el solicitante no demostró que las pistas no perjudicarían la calidad de vida de los vecinos, y que los beneficios públicos no justificaban los riesgos para la amenidad local. La decisión subraya los desafíos de introducir deportes más ruidosos en áreas urbanizadas sin pruebas sólidas de mitigación.