Ryan Greenwood, de 36 años y residente de Nebraska, fue sentenciado el pasado viernes a una pena de 65 a 80 años de prisión por abuso infantil intencional que resultó en la muerte de su hija de cuatro meses.
Greenwood fue declarado culpable en marzo tras un juicio de cinco días. Los documentos judiciales muestran que admitió haber jugado bruscamente con la infante, lo que provocó que llorara de manera incontrolable. La niña fue acostada, pero no despertó a la mañana siguiente y más tarde fue declarada muerta a causa de una lesión cerebral traumática consistente con el síndrome del bebé sacudido.