Tres técnicos de enfermería fueron detenidos en el Distrito Federal de Brasil por presuntamente causar la muerte de tres pacientes en la UCI del Hospital Anchieta en Taguatinga. Las investigaciones muestran que inyectaron sustancias letales, como desinfectante, lo que provocó paros cardíacos. La policía lanzó la Operación Anúbis para investigar los homicidios ocurridos en noviembre y diciembre de 2025.
La Policía Civil del Distrito Federal (PCDF) detuvo a tres técnicos de enfermería sospechosos de homicidios en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Anchieta en Taguatinga. Los sospechosos son Marcos Vinícius Silva Barbosa, de 24 años, considerado el cabecilla; Amanda Rodrigues de Sousa, de 28; y Marcela Camilly Alves da Silva, de 22 años. Las muertes ocurrieron el 17 de noviembre y el 1 de diciembre de 2025, afectando a João Clemente Pereira, de 63 años; Marcos Moreira (o Raymundo, según algunas menciones), de 33 años; y Miranilde Pereira da Silva, de 75 años. Fuentes indican que los técnicos inyectaron altas dosis de medicamentos no prescritos o, en un caso, desinfectante en una vena, causando paros cardíacos inmediatos. Marcos Vinícius simuló reanimaciones para disimular las acciones, mientras las otras observaban desde lejos, según la policía. Las cámaras de seguridad capturaron las manipulaciones de medicamentos en la UCI, cruciales para la investigación dirigida por el delegado Wislley Salomão. La primera fase de la Operación Anúbis se realizó el 11 de enero de 2025, con prisiones temporales y registros en Taguatinga, Brazlândia y Águas Lindas. La segunda fase, el 15 de enero, llevó a la detención del tercer sospechoso y decomisos en Ceilândia y Samambaia. El hospital reportó los incidentes tras una investigación interna que identificó patrones atípicos en las muertes. Además de los técnicos, dos médicos declararon el 22 de enero sobre el mal uso de sus contraseñas para prescribir sustancias letales. Se citó a otros cuatro profesionales: director médico, médico responsable, coordinador de UCI, coordinador de seguridad y jefe del departamento de enfermería. Un cuarto técnico está bajo investigación pero no detenido. Los sospechosos confesaron al ser confrontados con las pruebas, sin mostrar remordimiento, dijo el delegado. Las defensas niegan la implicación: el abogado de Marcos Vinícius afirma que no hay condena y que los informes personales son falsos; Amanda alega que fue víctima de un intento de asesinato por parte del cabecilla y que no trabajaba en uno de los días; Marcela cuestiona la interpretación de las imágenes, confiando en su inocencia. El Hospital Anchieta, en una extensa nota, enfatiza su denuncia proactiva, certificaciones como el Sello de Oro JCI y Mejor UTI de la Amib, y repudia los actos aislados e intencionales. La institución colabora con las autoridades y expresa solidaridad con las familias, señalando que los crímenes eludieron los controles de seguridad. La PCDF busca aclarar los roles individuales y posible implicación de otros, con cargos por homicidio calificado.