La House of Coca-Cola, el primer espacio de este tipo en el mundo, abrió sus puertas el 11 de diciembre en Polanco, Ciudad de México. Este lugar permite a los visitantes experimentar la preparación de la bebida al estilo de 1886 y disfrutar de sabores exclusivos e históricos. El menú incluye refrescos preparados al momento, mocktails y opciones de café, con precios que van de 25 a 200 pesos.
La House of Coca-Cola se ubica en la calle Alejandro Dumas 122, local 3, en Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo, de la Ciudad de México. Este concepto innovador, que debutó el 11 de diciembre, invita al público a un recorrido por la historia del refresco, destacando la recreación de la fórmula original de 1886. En esta experiencia, se sirve un jarabe secreto en un vaso con hielo, se agrega agua carbonatada y se mezcla con un agitador, evocando cómo se ofrecía en farmacias como tónico.
El espacio ofrece personalización de latas con nombres y bebidas estacionales no disponibles en tiendas regulares. Está abierto al público general, aunque las bebidas para menores de 13 años requieren la presencia de un adulto responsable. El menú revive el formato de fuentes de sodas con un toque moderno: sodas en vasos de 400 ml por 50 pesos, con extras de jarabe a 20 pesos en sabores como vainilla o jamaica. Opciones incluyen Coca-Cola, Sprite y Fanta, además de presentaciones en vidrio, lata o botella por 25 pesos cada una.
Destacan los mocktails sin alcohol, como el Lavender Lemonade por 120 pesos, y flotantes con helado por 100 pesos. La sección 'Sabores del mundo' presenta un sampler de seis bebidas internacionales por 200 pesos. También hay bebidas del mes, como el Santa Fizz por 140 pesos, y la emblemática 'Servido al estilo 1886' por 60 pesos.
En cuanto a la historia, Coca-Cola fue creada en 1886 por el farmacéutico John Stith Pemberton en Atlanta, como un jarabe mezclado con agua carbonatada. Inicialmente contenía hojas de coca y nuez de cola, pero se ajustó al eliminar la cocaína. Llegó a México en 1926 en Monterrey y Tampico, y en 1929 a la capital gracias a Arturo Mundet, integrándose rápidamente al consumo local junto a otras bebidas carbonatadas.