Investigadores identifican enzimas de las que depende el cáncer de próstata

Un equipo internacional ha descubierto que las células de cáncer de próstata dependen de dos enzimas, PDIA1 y PDIA5, para su supervivencia y resistencia a la terapia. Bloquear estas enzimas desestabiliza el receptor de andrógenos, lo que lleva a la muerte de las células cancerosas y mejora la eficacia de los fármacos. Los hallazgos, publicados en PNAS, sugieren nuevas formas de combatir el cáncer de próstata avanzado.

Científicos de la Universidad de Flinders en Australia y la Universidad de Tecnología del Sur de China han identificado una vulnerabilidad en las células de cáncer de próstata. Su estudio, publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences en 2025, revela que las enzimas PDIA1 y PDIA5 actúan como protectoras del receptor de andrógenos (AR), una proteína esencial para el crecimiento del cáncer.

Cuando estas enzimas se inhiben, el AR se vuelve inestable y se degrada, causando la muerte de las células cancerosas. Este efecto se observó en cultivos de laboratorio y modelos animales, donde los tumores se redujeron. Los investigadores también encontraron que combinar inhibidores de PDIA1 y PDIA5 con enzalutamida, un fármaco común para el cáncer de próstata, aumentó significativamente la efectividad del tratamiento.

"Hemos descubierto un mecanismo previamente desconocido que las células de cáncer de próstata utilizan para proteger el receptor de andrógenos, que es un impulsor clave de la enfermedad", dijo el autor principal, el profesor Luke Selth, jefe de Investigación en Cáncer de Próstata en el Flinders Health and Medical Research Institute. "Al dirigirse a estas enzimas, podemos desestabilizar el AR y hacer que los tumores sean más vulnerables a terapias existentes como la enzalutamida."

Más allá de la protección del AR, PDIA1 y PDIA5 ayudan a las células cancerosas a manejar el estrés y mantener la producción de energía. Inhibirlas daña las mitocondrias, los generadores de energía de la célula, lo que resulta en estrés oxidativo que afecta aún más las células. "Este impacto dual al atacar tanto el AR como el suministro de energía del cáncer hace que estas enzimas sean objetivos especialmente atractivos", añadió el autor principal, el profesor Jianling Xie. "Es como cortar tanto el combustible como el motor al mismo tiempo."

El estudio probó el enfoque en muestras de tumores derivados de pacientes y modelos de ratones, mostrando promesa para aplicaciones clínicas. Sin embargo, los inhibidores actuales pueden afectar células sanas, por lo que el trabajo futuro las refinará para mayor selectividad. El cáncer de próstata ocupa el segundo lugar como el cáncer más común en hombres a nivel mundial, y la resistencia a las terapias hormonales sigue siendo un desafío clave. Esta investigación, apoyada por organizaciones como Cancer Council SA y la Movember Foundation, podría mejorar las opciones para casos avanzados.

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